Cadena de dádivas... y corrupción
No debemos olvidar que en México hay vicios arraigados, como el hecho de que las cooperativas escolares están en manos de profesores, directores, supervisores, asociaciones de padres de familia, asociaciones de alumnos; y en la mayoría de los casos, las empresas ofrecen a cambio de la exclusividad "contribuir al mejoramiento de las escuelas", lo que redunda en una corrupción de tamaños incalculables.
Cadenas de dádivas y favores, exigibles al vendedor de dulces, churritos, fruta fresca, etc. de la calle o alrededores del plantel, que por supuesto "salpican" a inspectortes, ayuntamientos, delegaciones, funcionarios de educación pública de los estados o federal y/o miembros del sindicato.
Lo mismo sucede en escuelas públicas y privadas de todos niveles; hay casos extremos, donde a los educandos no se les permite llevar su almuerzo de sus casas o ingresar algo comprado en la calle y sólo pueden consumir en su descanso lo comprado dentro del plantel.
Es más en escuelas del puerto Lázaro Cárdenas, Michoacán, sí la tierra de Felipe Calderón, conocimos de casos donde el profesor o la profesora vendía (o vende) dulces y "fritos" dentro del aula y a los alumnos se les da un tiempo, antes de iniciar, para comprar lo que se les antoje, incluso pueden pararse durante la clase a comprar algo más.
Juan Manuel Velasco Álvarez
(9 febrero 2010)