Radiografía de… BioBalance probiótico y fibra (‘alimento lácteo fermentado’, 250 ml., un vaso)

8 diciembre, 2014 | : Análisis de productos

biobalance-3• Contiene 5½ cucharadas cafeteras de azúcares añadidos.

• El preparado de fruta contiene caramelo IV (cancerígeno) y amarillo 5 (asociado a déficit de atención e hiperactividad en niños).

• Contiene 17 ingredientes en total (entre ellos: almidones y otros espesantes, conservadores, saborizantes y colorantes).
 

8 diciembre 2014. Debido a que en nuestro país se ha aprobado una nueva regulación de etiquetado de alimentos y bebidas por la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris), estaremos presentando en nuestras radiografías una serie de productos procesados que cumplen con ciertos criterios para portar un “distintivo nutrimental” y que podrán publicitarse en horarios infantiles, a pesar de ser altos en azúcar y calorías —lo que representa un riesgo a la salud ante su alto consumo—, y contradictoriamente el gobierno mexicano los avalará como “mejores” productos (elpoderdelconsumidor.org/Daña Cofepris derechos de consumidores con nuevo etiquetado de alimentos).

El Poder del Consumidor ha denunciado públicamente los criterios que ha aprobado Cofepris, los cuales expertos consideran ser de riesgo para la salud de los consumidores (elpoderdelconsumidor.org/Advierten expertos riesgo de nuevo etiquetado en carta abierta a Peña Nieto).

En este contexto, la nutrióloga Xaviera Cabada estará valorando diversos productos que paradójicamente podrán ser portadores de un “distintivo nutrimental” y publicitarse en horarios infantiles, a pesar de que, incluso, en varios casos ya se gravan con un impuesto por ser considerados no nutritivos (elpoderdelconsumidor.org/Impera caos y contradicción en los criterios del gobierno para combatir la obesidad).

 

BioBalance probiótico y fibra, de Lala (alimento lácteo fermentado, 250 ml., un vaso):

 

Azúcar:

El envase de 250 mililitros (un vaso) contiene 27.9 gramos de azúcares añadidos, equivalente a 5½ cucharadas cafeteras de azúcar, lo cual cubre del 80 al 111% de lo máximo tolerado de azúcar para un adulto para todo el día, de acuerdo con la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés), pues este organismo indica que la cantidad de azúcar máximo tolerada para un adulto es de cinco (mujeres) a siete (hombres) cucharadas cafeteras para todo un día.

Si un niño o niña se toma un envase equivaldría del 138 a 183%, ya que la ingesta máxima tolerada de azúcar añadida para niño o niña es no mayor de tres a cuatro cucharadas cafeteras, de acuerdo con la AHA. No sería raro que un padre o madre de familia ofreciera este producto como una opción saludable para sus hijos, ya que dice que contiene “fibra, probióticos, y ciruela pasa”.

Sin embargo, por ningún lado se expone o alerta al consumidor de las altas cantidades de azúcares que se estarían ingiriendo con una sola porción.

Existen estudiantes, profesionistas, amas de casa, escolares y preescolares que basándose en el etiquetado fácilmente escogerían este producto como una opción saludable para completar el desayuno, un tipo de colación entre comidas o para la merienda. Jamás se imaginarían que están consumiendo un producto que ante una ingesta frecuente podría generar un daño metabólico, es decir, todo lo contrario de lo que el etiquetado induce a creer.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece como máxima cantidad ideal una ingesta de azúcar añadida no mayor al 5% del requerimiento energético total o el equivalente a 100 calorías o cinco cucharadas cafeteras (www.who.int/nutrition/Draft Guideline: Sugars intake for adults and children). Bajo este criterio, una solo envase de BioBalance probiótico y fibra, de Lala, cubre el 118% del total de azúcar máxima tolerada para todo el día.

la ingesta del alto consumo de azúcares está directamente asociado con trastornos del metabolismo (care.diabetesjournals.org/content/Sugar-Sweetened Beverages and Risk of Metabolic Syndrome and Type 2 Diabetes.full.pdf+html).

La principal promoción de este producto se basa en presentarle como una opción saludable, pero en realidad contiene altas cantidades de azúcares añadidos adicionales a la lactosa (jarabe de maíz, fructosa o mezcla de los mismos; ni siquiera azúcar de caña).

El solo nombre es engañoso, ya que induce a creer que es un producto “balanceado” o que te aporta un balance nutricional, cuando no es tal; al contrario, contiene un gran desbalance en cuanto a aportes de azúcares al cubrir más del 100% del máximo tolerable para un niño, niña o una mujer adulta.

Este tipo de productos deberían de alertar acerca de los altos contenidos de azúcares. Desafortunadamente en nuestro país sucede lo contrario: se induce a creer que es una buena opción.

El alto consumo de azúcares no sólo está asociado a la obesidad, diabetes, síndrome metabólico y enfermedades cardiovasculares, sino también con adicción, hiperactividad (especialmente en niños y niñas), caries y algunos tipos de cáncer.

Como consumidores tenemos derecho a ser alertados de los altos contenidos de azúcares presentes en productos como este, ya que una buena proporción de la población podría incorporarlo como parte de su alimentación de manera cotidiana, lo que indudablemente podría dañar su organismo y generar además la deformación de hábitos a mediano o largo plazo. En una persona que ya presenta algún padecimiento relacionado al alto consumo de azúcares, como la diabetes, tendría que estar contraindicado, al igual que los pacientes con insuficiencia renal.

 

Sodio:

86 miligramos, que en este caso proviene de la leche.

 

Colorantes:

Caramelo IV, que se elabora con amonios y sulfuros que al calentarlos se producen unos subproductos llamados 2-metilimidazol y 4-metilimidazol (2-MI y 4-MI), los cuales se ha demostrado causan cáncer. El OEHHA (Oficina de Asesoría para los Riesgos de Salud Ambiental que pertenece a la Agencia de Protección Ambiental de California) ha tipificado este colorante como cancerígeno.

Tartrazina o también llamado amarillo 5, que es un colorante asociados a la inducción de cambios en la conducta en niños y niñas, como déficit de atención e hiperactividad.

 

Ingredientes:

Leche descremada pasteurizada de vaca, preparado de fruta 10% (ciruela pasa), saborizante artificial, amarillo 5 (tartrazina), caramelo clase IV, ácido cítrico, azúcar y/o fructosa, fibra dietética, sólidos de la leche, almidón modificado, grenetina, pectina, mono y diglicéridos, fibra de trigo, bifidobacterias y cultivos lácticos.

El segundo ingrediente mencionado es azúcar y/o fructosa, lo cual puede ser una mezcla de diferentes tipos de endulzantes calóricos, como el jarabe de maíz de fructosa.

La Norma Oficial Mexicana de etiquetado exige que al referirse con la denominación de ´azúcar´ es azúcar de caña, cuando se declara ´azúcares´ puede ser cualquier endulzante aparte del azúcar de caña; el más común es el jarabe de maíz de alta fructosa, el cual tiene mayores asociaciones con diabetes (www.tandfonline.com/doi/pdf/High fructose corn syrup and diabetes prevalence: A global perspective).

17 ingredientes en total con cantidades muy bajas de fruta, la se encuentra en forma de “preparado de fruta” mezclada con aditivos artificiales, ácido cítrico y color caramelo para dar un tono café. También contiene tres diferentes tipos de espesantes para dar cuerpo al producto.

Se enfatiza mucho el contenido de fibra, la cual es recomendable, sin embargo se anulan los beneficios de la misma ante las cantidades tan altas de azúcares.

Además, la recomendación para el consumo de fibra es a través de las frutas, verduras y granos enteros (www.who.int/dietphysicalactivity/publications/Population nutrient intake goals for preventing diet-related chronic diseases); no a través de suplementos o de forma adicionada, mucho menos si vienen acompañados de grandes proporciones de azúcares.

 

Etiquetado:

El etiquetado es muy llamativo, tiene colores brillantes y contrastantes en naranja y verde.

En medio tiene el nombre del producto junto con una imagen de ciruelas y espigas de trigo.

También contiene leyendas como “Bio4”, “probiótico y fibra”, “balance, tu vida en balance”.

Las imágenes y las leyendas, junto con los colores atractivos de su etiquetado, inducen a creer que este tipo de yogurt bebible (alimento lácteo fermentado) es saludable y hasta recomendable.

Es un producto que en su totalidad aparenta ser saludable, pero realmente NO LO ES. Consumir 5½ cucharadas cafeteras de azúcar y aditivos (entre ellos, uno cancerígeno) por ningún motivo es saludable.

En la parte inferior se muestra la información nutrimental en formato de GDA (un tipo de etiquetado frontal propuesto por la propia industria de alimentos y bebidas, que ahora en México se le ha determinado como el etiquetado frontal oficial). Sin embargo, es un tipo de etiquetado que los consumidores difícilmente comprenden (elpoderdelconsumidor.org/saludnutricional/Reprueban consumidores etiquetado frontal de Cofepris) y se ha demostrado que más que orientar, confunden al consumidor.

Toda la información aparece en calorías y porcentajes. Ya ni siquiera se logran ver en la parte frontal los gramos de azúcares, sino que ahora se expresan en calorías con un porcentaje (%) debajo.

Aparte de que las letras son pequeñas y poco contrastantes, la información es prácticamente incomprensible.

Para el rubro de azúcares observamos que el porcentaje dice “36%”, acompañado de un pequeño número, el cual lleva a una leyenda que establece: “Basándose en una dieta de 2,000 kcal”.

Esto es engañoso, ya que la indicación internacional de máximo tolerable de azúcares es no mayor de 100 a 200 kcal. De acuerdo con este criterio los porcentajes deberían ser 128% o 64%, respectivamente.

Si bien ya era difícil comprender los etiquetados frontales, ahora con esta nueva regulación sólo confunde más a los consumidores.

La presentación de la información nutrimental basada en calorías más que en gramos induce a creer que “una caloría es una caloría” sin importar de donde provenga. Se ha demostrado que no es así. No todas las calorías son iguales. La procedencia de las calorías hace toda la diferencia en la alimentación, mayor aún si es de forma masticada o tomada. Cuando las calorías se consumen en forma de azúcares genera graves impactos en el organismo y cuando es de forma tomada se genera un mayor impacto negativo (view.academic.cambridge.org/Calorie-focused thinking when it comes to obesity may mislead and harm public health).

Es importante mencionar que, aunque todo el etiquetado induce a creer que es un “yogurt bebible”, en realidad es un “producto lácteo fermentado”. La diferencia entre ambos es que para el “producto lácteo fermentado” la Norma Oficial Mexicana 185-SSA para Productos Lácteos Fermentados no establece un mínimo de microorganismos viables, que son aquellos microorganismos que aportan una propiedad benéfica a la salud humana. La Norma Oficial Mexicana 181-SCFI para yogurt sí los indica (Ver para productos lácteos fermentados: www.salud.gob.mx/unidades/cdi/nom/Norma Oficial Mexicana NOM-185-SSA1-2002.html y para yogurt: www.dof.gob.mx/Norma Oficial Mexicana NOM-181-SCFI-2010).

La gente se guía por los etiquetados frontales, pero en este caso por ningún lado de manera sencilla una persona podría determinar que el producto es alto en azúcar, que contiene 5½ cucharadas cafeteras de azúcar y que ello representa un riesgo a la salud.

Por otro lado, se observa que la información nutrimental y los ingredientes se encuentran en la parte trasera del envase, sin embargo la letra es sumamente pequeña (1 mm.) que difícilmente se alcanza a leer y en esta parte los colores no son notablemente contrastantes como lo son las leyendas en la parte frontal. La Norma Oficial de Etiquetado establece textualmente que: “4.2.11.1.3 Los datos que deben aparecer en la etiqueta deben indicarse con caracteres claros, visibles, indelebles y en colores contrastantes, fáciles de leer por el consumidor en circunstancias normales de compra y uso”. En el presente etiquetado observamos otra clara violación a la norma oficial, ya que las letras son poco visibles, no son fáciles de leer y la letra no es clara.

Los etiquetados deben orientar a los consumidores y no inducir al engaño. Es importante que al consumidor se le proporcione información veraz. De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana de etiquetado y el Reglamento de la Ley de Salud en Materia de Publicidad no se debe engañar al consumidor, sino que se debe proteger al consumidor del engaño publicitario (www.salud.gob.mx/unidades/cdi/nom/compi/Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Publicidad.html).

 

Publicidad:

El eslogan de la publicidad es: “Tu vida en balance”. Y muestra a una mujer y diferentes ambientes de desempeño cotidiano, como el trabajo o haciendo ejercicio, induciendo a creer que su consumo es saludable y “balanceado”.

Todo tipo de publicidad de este tipo de productos debe ser regulada, no sólo para la infancia, sino para todas las poblaciones.

Esta fue una de las recomendaciones solicitadas por la sociedad civil y movimientos sociales como parte de la Declaración de la Sociedad Civil para la Segunda Conferencia Internacional de Nutrición (www.fao.org/about/ICN2 Better nutrition better lives).

Es de carácter imperativo que las autoridades regulen este tipo de publicidad, que evidentemente es engañosa.

En la actualidad de las principales causas asociadas al sobrepeso, obesidad y diabetes es el alto consumo de productos altos en azúcar, grasa y/o sal.

Es el Estado quien debe garantizar los derechos de los consumidores, velar por el interés público y no favorecer a los intereses privados que afectan a toda la población, especialmente a la infancia.

 

Valoración general:

No recomendado para consumo habitual. Se puede consumir de forma esporádica.

No apto para niños y niñas, por contener un colorante cancerígeno y un colorante que induce a cambios en su conducta, aunado a las altas cantidades de azúcar y/o fructosa.

La cantidad de azúcar es alta, lo cual se asocia a tener mayor riesgo a padecer diabetes mellitus a mediano y largo plazo (jama.jamanetwork.com/Sugar-Sweetened Beverages, Weight Gain, and Incidence of Type 2 Diabetes_).

No vale la pena exponer al organismo a recibir algún daño a través de la ingesta de este tipo de productos, siendo que existen alternativas totalmente viables y mucho más baratas.

 

Alternativa:

Yogurt natural sin azúcar licuado con avena cruda y fruta al gusto.

Lo ideal es que sea yogurt proveniente de búlgaros.

También se puede incorporar algo de miel virgen al gusto, de preferencia proveniente de pequeños productores locales.

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