Radiografía de… Frutsi (250 ml), de Del Valle

8 mayo, 2013 | : Análisis de productos

• Infantes que beben un Frutsi ingieren 4½ cucharadas de azúcar.
• Frutsi, de Del Valle, es básicamente agua, azúcar y aditivos.
• El Frutsi NO es saludable para niños por sus altos contenidos de azúcar.

8 mayo 2013. El Frutsi, en sus distintos sabores, es un producto caracterizado básicamente por sus altos contenidos de azúcar y aditivos como el colorante hiperalergénico tartrazina, así como su publicidad inductiva al consumo infantil.

Observa la radiografía con la que la nutrióloga Xaviera Cabada, coordinadora de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor, nos desentraña las verdaderas características y el valor nutricional de este producto.

 

Frutsi (250 ml), de Del Valle:

 

Azúcar:

22 gramos de azúcar añadida en un vaso, lo cual equivale a 4½ cucharadas cafeteras de azúcar.

Para niños mayores de 3 años, la Asociación Americana del Corazón establece que la cantidad de azúcar máxima tolerada es de 3 a 4 cucharadas cafeteras de azúcar.

Acorde con dicho criterio, un solo vaso de Frutsi cubre del 88% al 146.6% del azúcar máxima tolerada para un niño para todo el día.

Es frecuente que la bebida Frutsi se proporcione de forma cotidiana a los niños como parte de su lunch escolar o en fiestas infantiles.

Incluso, el consumo por niño suele ser de hasta dos o tres porciones en las fiestas.

Esto es preocupante, ya que se ha demostrado la directa asociación entre la ingesta de altas cantidades de azúcar y el impacto en la salud, aumentando el riesgo a padecer sobrepeso, obesidad y diabetes.

La alimentación proporcionada durante los primeros años de vida debe ser adecuada, sana y nutritiva, como está establecido en el artículo 4º de la Constitución.

Este derecho no se cumple teniendo disponibles productos como el que se presenta en esta ocasión.

 

Sodio:

Contiene 40 miligramos de sodio.

Es frecuente que a los productos industrializados se les añada sodio para diluir el sabor tan dulce que tendrían por las cantidades tan elevadas de azúcar que contienen, pues, de lo contrario, el paladar difícilmente podría aceptar ingerir cantidades tan excesivas de azúcar.

El paladar es el primer mecanismo de defensa que detiene al organismo de introducir al cuerpo sustancias nocivas.

 

Ingredientes:

Agua, azúcares, jugo de naranja de concentrado (2%), concentrado Frusti sabor naranja, sorbato de potasio, benzoato de sodio, EDTA de calcio, amarillo 6, niacina (vitamina B3), pridoxina (vitamina B6) y cianocobalamina (vitamina B12).

Este producto es básicamente agua, azúcar y aditivos, pues el segundo ingrediente es azúcar.

De los 250 miligramos, sólo 5 es jugo de naranja concentrado, el cual es otro tipo de azúcar acorde a las Guías Dietéticas de Estados Unidos, en donde al jugo de concentrado se le considera un endulzante, puesto que las propiedades nutritivas del jugo fueron extraídas, quedando solamente el azúcar.

Contiene tartrazina (también comúnmente llamado amarillo 5) y benzoato de sodio, los cuales, como se ha demostrado, producen cambios en la conducta en niños induciendo déficit de atención e hiperactividad.

 

Etiquetado:

El etiquetado frontal tiene colores brillantes del mismo color del líquido. Tiene dibujos de frutas y de personajes de caricatura (un gorila). Al centro se encuentra el nombre del producto: FRUTSI. Encima del nombre del producto hay una leyenda muy visible que dice “con jugo y fortificado con vitaminas”. Abajo en la esquina inferior izquierda hay una leyenda con letras sumamente pequeñas (1 milímetro) que dice “bebida de” y luego tres veces más grande la palabra “Naranja”.

En la parte derecha se encuentran las calorías en formato de GDA (etiquetado frontal propuesto por la industria, sin base científica alguna), debajo de las calorías se encuentra el porcentaje que tiene un pequeño asterisco. Abajo, el asterisco establece que el % es basado en una dieta de 2,000 calorías. Es importante resaltar que el producto está claramente dirigido a los niños. El porcentaje que se establece es engañoso, ya que el requerimiento calórico de un niño no es de 2,000 calorías, sino en promedio de 1,500.

Es importante resaltar que la procedencia de las calorías es importante. Cuando las calorías provienen de un líquido, especialmente si dicho líquido es básicamente azúcar, metabólicamente afecta al organismo, pues la absorción suele ser más rápida, generando altos picos de insulina en sangre, que no es recomendable.

Además, se ha demostrado que al ingerir las calorías en forma líquida, el organismo no obtiene saciedad a diferencia de cuando es de forma masticada. Esto ha contribuido en gran medida a la fuerte epidemia de sobrepeso y obesidad que se vive hoy en día en México (www.insp.mx/epppo/blog/2720-refrescos-opcion-hidratacion-saludable.html). Es importante que los niños reciban calorías de una fuente nutritiva, de alimentos naturales y ricos en nutrientes.

Es frecuente que las madres de familias recurran a este tipo de productos por ser “prácticos”, sin embargo, lo hacen sin un conocimiento pleno de las consecuencias que se generan en la salud, a través de la ingesta de los mismos. Es importante que a las madres de familia no se les engañe de esta manera tan agresiva. Una madre siempre estará viendo por el bienestar de su hijo, de la mejor manera que ella pueda establecer dicho bienestar y con los elementos que tenga disponibles a la mano. Muchas mujeres acuden a este tipo de productos creyendo las leyendas engañosas e inductivas.

Etiquetado posterior. La información de los ingredientes e información nutrimental son prácticamente ilegibles, los colores no son contrastantes y la letra es sumamente pequeña; las letras miden medio milímetro.

Los principales nutrientes también se encuentran presentados con el formato de los GDA. Para la parte de azúcares sucede lo mismo que en las calorías, se basan los porcentajes en una dieta de 2,000 calorías.

Además se establece que está basado en los “nutrimentos diarios recomendados” y hay que resaltar que la azúcar añadida no es un nutriente que se “recomiende”, sino que se ha establecido un “máximo tolerado”. Tampoco se conoce cuáles es el criterio de calorías provenientes de azúcar añadida que se está manejando.

De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón el máximo tolerable para un niño es no más de 60 a 80 calorías provenientes de azúcar añadida, lo cual equivale a no mayor de 3 a 4 cucharadas cafeteras. Basándonos en ese criterio, el porcentaje establecido debería decir: 88% a 147%.

Se ha visto que las altas ingestas de azúcares, entre otros fuertes impactos metabólicos que promueven la producción de ácidos grasos, está asociada la obesidad, síndrome metabólico y diabetes (ver The truth about toxic sugar, del endocrinólogo Dr. Lustig, ncdalliance.org/sites/default/files/The%20toxic%20truth%20of%20sugar.pdf)

Por otra parte, el gobierno no debe permitir a la industria de bebidas y alimentos el engaño publicitario. Cabe recordar que la Norma Oficial de Etiquetado establece claramente que el etiquetado no debe inducir al error y debe ser clara (dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5137518&fecha=05/04/2010).

Lo más relevante en el producto son sus altos contenidos de azúcar, el contenido de tartrazina y la publicidad inductiva, especialmente para los niños.

Alguien que consume diario o frecuentemente este tipo de productos tiene un mucho mayor riesgo a padecer obesidad y diabetes [ver Vasanti S Malik, et. al. “Intake of sugar-sweetened beverages and weight gain: a systematic review”, descargar (PDF, 163 Kb)].

Además, se ha observado que los altos consumos de azúcar provoca adicción, por lo cual, una vez que se convierte en hábito, es mucho más difícil dejarla de consumir [ver Carlo Colantuoni, et. al. “Evidence That Intermittent, Excessive Sugar Intake Causes Endogenous Opioid Dependence”, descargar (PDF, 200 Kb)].

Los niños constituyen una población muy vulnerable, pues su alimentación depende totalmente de la decisión de los adultos, quienes son influenciados por los profesionales de la salud, los medios de comunicación masivos y la industria procesadora de alimentos.

Los sabores aprendidos durante esta etapa de la vida, hablando de sabores dulces o salados, perduran para el resto de la vida y pueden ser factores de riesgo para enfermedades como la obesidad, diabetes e hipertensión arterial y otras enfermedades crónicas.

La publicidad que se dirige tanto a las madres como a los niños es agresiva e inductiva. Los tipos de alimentos que han de consumir los niños se publicitan en los diferentes espacios a los que están expuesto: televisión, escuelas, comunidad, hospitales, guarderías, parques. Los alimentos que les promocionan son poco nutritivos y generan dependencia en su consumo. Es importante que a los niños se les proteja de todo tipo de comercio y mercantilización, especialmente de su salud y alimentación.

 

Valoración general:

No recomendado para consumo habitual.

Se puede consumir sólo de manera muy esporádica o se podría tomar como un tipo de postre, dado sus altos contenidos de azúcar.

Evítese por completo en niños con síndrome de hiperactividad y déficit de atención.

 

Alternativa:

Jugo de naranja natural.

Nota: es importante estar alerta a los productos que se anuncian como saludables, ya que son más peligrosos dado que creemos que estamos consumiendo algo saludable y resulta que en realidad no lo es, sólo son engaños publicitarios. De esta manera, los consumidores no logramos detectar que dichos productos son nocivos para la salud. Es importante tener cuidado especialmente con la población infantil o si hay alguna condición especial como diabetes o hipertensión. Los consumidores confiados en los etiquetados frontales y las leyendas más visibles frecuentemente hacemos caso a las promociones o a la información que más se resalta en los productos.

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