Radiografía de… Galletas Arcoíris de Gamesa (75 g., un paquete)

18 Febrero, 2014 | : Análisis de productos

• Contiene 5½ cucharadas cafeteras de azúcar por paquete.

• Cubre del 80 al 112% de la cantidad de azúcar máxima tolerada diaria para un adulto y del 140 a 187% de la cantidad de azúcar máxima tolerada diaria para un niño o niña.

• Son básicamente azúcar (41% de las calorías totales) y químicos (31 ingredientes de los 37 en total, entre lo que se cuentan, colorantes, saborizantes, estabilizantes, aglutinantes, aislantes y conservadores).
 

18 febrero 2014. Un solo paquete de galletas Arcoíris de Gamesa cubre gran parte del azúcar diaria máxima tolerada para todos los grupos de edad.

Por las cantidades tan elevada de azúcares e ingredientes químicos no resulta para nada saludable si se utiliza como opción para controlar el hambre mientras llega la hora de comida o para acompañar con café.

Observa la radiografía con la que la nutrióloga Xaviera Cabada, coordinadora de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor, nos desentraña las verdaderas características y el valor nutricional de este producto.

 

Galletas Arcoíris de Gamesa (75 gramos, un paquete con ocho galletas):

 

Azúcar:

El paquete de ocho galletas contiene 28 gramos de azúcar, que equivale a 5½ cucharadas cafeteras de azúcar, lo cual cubre del 80 al 112% de la cantidad de azúcar máxima tolerada diaria para un adulto, de acuerdo con la Asociación Americana del Corazón, pues este organismo indica que la cantidad de azúcar máxima tolerada para un adulto debe ser de cinco (mujeres) a 7 (hombres) cucharadas cafeteras de azúcar para todo un día.

Si un niño se come un paquete de estas galletas (que es lo más común, ya que los colores en el empaque son sumamente llamativos para los niños y las niñas), entonces consumiría del 140 a 187% de la cantidad de azúcar máxima tolerada diaria para un niño o niña, ya que la ingesta máxima tolerada de azúcar añadida para niño debe ser no mayor de tres a cuatro cucharadas cafeteras para todo el día, de acuerdo con la Asociación Americana del Corazón.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que la máxima cantidad de ingesta de azúcar añadida no debe exceder el 10% del requerimiento energético total sin superar un equivalente a 200 calorías o 10 cucharadas cafeteras. Un solo paquete cubre el 56% de acuerdo a este criterio.

De las calorías totales, el 41% provienen sólo de azúcar. El primer ingrediente es harina refinada, la cual tiene el mismo índice glicémico que el azúcar, es decir, se absorben de forma similar; y el segundo ingrediente es azúcar.

La cantidad de azúcar que contiene este producto es alta, ya que solo un paquete de galletas Arcoíris de Gamesa cubre gran parte del azúcar diaria máxima tolerada para todos los grupos de edad.

Por supuesto, por la cantidad de calorías que representa no resulta para nada saludable si se utiliza como opción para controlar el hambre mientras llega la hora de comida o para acompañar con café.

Es común que las galletas se utilicen como opción para ofrecer a invitados en reuniones sociales y de trabajo. Sin embargo, seguramente los anfitriones no tienen idea de la cantidad de azúcar que están ofreciendo con este tipo de galletas.

 

Sodio:

200 miligramos.

La gran mayoría de los productos empaquetados contienen sodio.

En la actualidad uno de los principales problemas de salud que observamos en la población es la hipertensión. El alto consumo de sodio se ha asociado con padecimientos como la presión alta (hyper.ahajournals.org/content/Dietary Approaches to Prevent and Treat Hypertension.full).

 

Colorantes:

Contiene colorantes artificiales, como rojo 40 o rojo allura, amarillo 5 o tartrazina, amarillo 6 o amarillo ocaso, azul 1 o azul brillante, los cuales están asociados a cambios de conducta y déficit de atención en niños (www.cspinet.org/new/pdf/bateman.pdf).

También contiene colorante caramelo IV, que se elabora con amonios y sulfuros que al calentarlos se producen unos supbroductos llamados 2-metilimidazol y 4-metilimidazol (2-MI y 4-MI), los cuales se ha demostrado causan cáncer (www.cspinet.org/new/FDA Urged to Prohibit Carcinogenic “Caramel Coloring”.html).

 

Ingredientes:

Harina de trigo, azúcar, coco 5% (pulpa de coco, almidón, azúcar, saborizante, metabisulfito de sodio), fructosa, glucosa, grasa vegetal (contiene TBHQ, palmitato de ascorbilo, tocoferoles), jarabe de maíz de alta fructosa, grenetina, gránulos de soya (contiene rojo allura, tartrazina, amarillo ocaso, azul brillante), sal yodada, saborizantes, almidón, lecitina de soya, monoestearato de propilenglicol, proteína de soya, monoestearato de glicerilo, vitaminas y minerales (hierro, ácido fólico, vitamina B12), estearoil lactilato de sodio, sulfato de calcio, hexametafosfato de sodio, colorantes (caramelo IV, eritrosina), benzoato de sodio, EDTA.

Este producto contiene cuatro diferentes tipos de endulzantes: azúcar fructosa, glucosa y jarabe de maíz de alta fructosa.

Como se observa, en este producto predomina la fructosa, ya que el azúcar también contiene moléculas de fructosa. Y se ha observado que los impactos metabólicos de la fructosa son mayores a los de la glucosa por sí sola (www.jci.org/articles/Consuming fructose-sweetened, not glucose-sweetened_.pdf).

La galletas Arcoíris de Gamesa contienen 37 ingredientes en total.

Michael Pollan en su libro The Food Rules establece que no es recomendable el consumo de un producto con más de cinco ingredientes.

Asimismo, en este caso, se observa que la mayoría de los ingredientes de las galletas Arcoíris de Gamesa son totalmente químicos.

Se podría decir que los únicos ingredientes menos procesados son: azúcar, harina, pulpa de coco, sal, proteína de soya y grenetina. El resto (31 ingredientes) son meramente ingredientes químicos.

La galletas Arcoíris de Gamesa son básicamente azúcar (41% de las calorías totales) y químicos (colorantes, saborizantes, estabilizantes, aglutinantes, aislantes, conservadores, etcétera).

 

Etiquetado:

El etiquetado frontal es muy llamativo, está lleno de colores brillantes, como los del arcoíris.

El nombre del producto se encuentra en el centro de su etiquetado frontal, rodeado de dibujos como un avión de papel, una grabadora, tenis, un planeta, manos, música y debajo del nombre hay un arcoíris.

Al lado del nombre se observa una imagen de la galleta y enseguida de la galleta dibujos de unas fresas y un coco. El diseño es bastante divertido.

En la parte inferior con letras pequeñitas hay una leyenda que dice “Galleta fortificada sabor fresa con merengue sabor vainilla”.

En los ingredientes, efectivamente, se observa que solo contiene “sabor”, mas no se observa que contenga fresa por ningún lado. Sin embargo, en la etiqueta frontal contiene la imagen de fresas, haciendo alusión a que contiene fresa, pero no es así.

Observamos que en la esquina izquierda se encuentra la cantidad de calorías, a través del formato de los GDA, el cual ha sido un tipo de formato de etiquetado propuesto por la misma industria. La información que se proporciona es por 28.2 gramos. Esto es realmente confuso, ya que un consumidor difícilmente logrará comprender qué tanto (número de galletas) equivale a 28.2 gramos.

En la información nutrimental ubicada en la parte trasera del empaque, con letras muy pequeñitas (de uno a dos milímetros de tamaño), se muestra el resto de la información de los diferentes nutrientes, como azúcares.

Es allí donde finalmente se muestra que la porción es equivalente a tres galletas, pero el empaque contiene 2.5 porciones.

El consumidor difícilmente logrará ubicar rápidamente cuánto equivaldría a 0.5 porciones.

Además el consumidor regularmente termina ingiriendo el paquete completo y no por porciones o medias porciones.

De hecho, para calcular la cantidad de azúcares por el paquete completo es bastante complejo.

Un cálculo matemático de multiplicación con decimal suele ser mucho más difícil para calcular en la mente cuando normalmente los consumidores tan sólo cuentan con algunos segundos para lograr tomar una decisión de compra.

Este tipo de etiquetados están diseñados para confundir al consumidor y no revelarle la cantidad de azúcar o ingredientes riesgosos para su salud que contienen.

Es importante que los etiquetados sean sencillos y de fácil comprensión para el consumidor o consumidora. Como por ejemplo el etiquetado del semáforo, el cual indica con los colores del semáforo si algún producto es alto, moderado o bajo en los ingredientes, tales como: azúcares, grasa total, grasa saturada, grasas trans y sodio.

De esta manera, los consumidores pueden ver rápidamente (segundos) qué tanto le conviene un producto o no (www.food.gov.uk/scotland/scotnut/signposting/Front-of-pack nutrition labelling).

En México contamos con la Norma Oficial Méxicana de Etiquetado, la cual establece en el punto 4.1.1 que la información contenida en las etiquetas de los alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados debe ser veraz y describirse y presentarse de forma tal que no induzca a error al consumidor con respecto a la naturaleza y características del producto (www.dof.gob.mx/NOM051 05/04/2010.html).

En la misma norma, en el punto 4.2.10.1.3 se establece que: “Los datos que deben aparecer en la etiqueta deben indicarse con caracteres claros, visibles, indelebles y en colores contrastantes, fáciles de leer por el consumidor en circunstancias normales de compra y uso”.

Sin embargo, en este caso, en la información nutrimental las letras son pequeñas y no se alcanzan a leer adecuadamente, mucho menos “en circunstancias normales de compra y uso”.

Con el tipo de etiquetado que se observa en este producto, hay una clara falta a la norma oficial, ya que la información nutrimental es sumamente difícil de leer, las letras son muy pequeñas y el etiquetado frontal hace parecer que es una galleta con coco, fresa y vainilla, cuando realmente sólo son saborizantes y otros químicos.

El etiquetado es una de las pocas guías que tiene el consumidor para realmente saber qué está consumiendo, lo cual constituye un derecho.

Sin embargo, se observa que la industria de alimentos manipula los etiquetados para incrementar sus ventas y para hacer creer que los productos son saludables.

Por ejemplo, cuando se regularon los alimentos en las escuelas, la industria presionó fuertemente para que la regulación no fuera rigurosa, sino que fuera bastante flexible.

En la siguiente imagen se observa cómo la industria manipula las regulaciones y al consumidor a través de esas presiones y, por supuesto, de los etiquetados.

En la imagen se observa un producto “permitido” en las escuelas de educación básica, sin embargo vemos que es exactamente el mismo producto, pero en una porción pequeña más pequeña.

Otra de las formas para enganchar a los consumidores es a través de promociones.

En esta ocasión, parte de la promoción es dar junto con las galletas un paquetito de mermelada, que por cierto también contiene varios químicos, como saborizante y conservadores.

 

Valoración general:

No recomendado para consumo habitual, ni para adultos ni para niños.

La cantidad de azúcar que contiene es excesiva, lo cual se asocia a tener mayor riesgo a padecer obesidad y diabetes mellitus a mediano y largo plazo, y la cantidad de ingredientes químicos que contiene es también muy elevada.

No vale la pena exponer al organismo a recibir algún daño a través de la ingesta de dichos productos, siendo que existen alternativas totalmente viables y mucho más económicas.

 

Alternativa:

Galleta casera con coco y arándanos.

Nota: se pueden comprar galletas integrales caseras a algún productor local.

Las enfermedades crónicas, como obesidad y diabetes, no son una cuestión de “decisión personal”, ya que existe un fuerte engaño con referencia a lo que consumimos (www.youtube.com/The Fructose Epidemic – An Article by Dr Robert H. Lustig).

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