Agudizan refresqueras la situación de cañeros

23 octubre, 2013 | : Salud, Salud nutricional

• La industria de los refrescos en México está consumiendo en su mezcla de endulzante 70% jarabe de maíz de alta fructuosa, la mayor parte importado, y sólo 30% de azúcar de caña.

• El consumo de jarabe de maíz de alta fructuosa creció a un ritmo de 40% en el periodo de 2002-2010, desplazando el consumo de azúcar de caña.

• El uso de jarabe de maíz de alta fructosa, además de afectar a los productores de caña, también tiene fuertes impactos metabólicos, mayores que los generados por el consumo de azúcar de caña.
 

23 octubre 2013. El mayor impacto a los productores de azúcar de caña producida en el país lo ha generado la industria refresquera y de bebidas azucaradas al desplazar su consumo por el de jarabe de maíz de alta fructuosa. Al mismo tiempo, al utilizar jarabe de maíz de alta fructuosa las refresqueras están provocando un daño mayor a la salud, ya que este ingrediente se asocia aún más a la generación de diabetes y obesidad.

El consumo de azúcar cayó 2.7% en promedio anual entre 2002/03-2010/11, mientras el consumo de jarabe de maíz de alta fructuosa creció a un ritmo de 40% en promedio anual en ese periodo. En 2002/03 el azúcar de caña representaba el 93% y el JMAF el 2.9%, para 2010/11 el JMAF alcanzó el 27.3% del mercado.1

Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente de El Barzón, aseguró que “la industria refresquera ha sido parte fundamental de la destrucción de la industria cañera. No hay ninguna razón fundamentada para que ahora se muestren como defensores del gremio cañero y de los pequeños comerciantes, cuando ellos han sido quienes han establecido exclusividades en las cadenas de producción dañando profundamente al campo y debilitando a los cañeros”.

Por su parte, Víctor Suárez de la Asociación Nacional Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productos del Campo (ANEC), comentó que “la industria de los refrescos en México está consumiendo en su mezcla de endulzante 70% jarabe de maíz de alta fructuosa y sólo 30% de azúcar de caña, de acuerdo con la Unión Nacional de Cañeros. La sustitución de la caña de azúcar por el jarabe de maíz de alta fructuosa, la mayor parte importado, es la que más afecta a los productores de la caña de azúcar y a toda la cadena de esta industria en México”.

El uso de jarabe de maíz de alta fructosa, además de afectar a los productores de caña, también tiene fuertes impactos metabólicos, mayores que los generados por el consumo de azúcar de caña. El mayor daño del jarabe de maíz de alta fructosa, se argumenta, está en que contiene mayor cantidad fructuosa que suelen oscilar desde 55% hasta 68%.2 Se ha visto que la composición de las bebidas azucaradas más populares contienen 30% más cantidad de fructosa en comparación a si se utilizara sólo azúcar de caña.3

El modelo vigente promovido por los grandes monopolios como la industria de bebidas azucaradas, alimenta un mecanismo que ha alterado las condiciones de alimentación y nutrición del sector popular, tanto en el campo y como en la ciudad. Este sistema se basa en aumentar el consumo de productos industrializados altos en azúcares, principalmente jarabe de alta fructosa, impactando gravemente en la salud pública y a los productores nacionales al sustituir los ingredientes de producción nacional en sus productos con ingredientes importados como el jarabe de alta fructosa”, declaró Francia Gutiérrez, Secretaria Técnica del Consejo Nacional de Organizaciones Campesinas (CONOC).

Entre los impactos metabólicos que se observan por el consumo del jarabe de maíz de alta fructosa son: hígado graso, elevación de triglicéridos (o grasa), colesterol, azúcar, ácido úrico en sangre, sobrepeso u obesidad. Esto conduce a un mayor riesgo a padecer enfermedades crónico degenerativas como lo es la diabetes y enfermedades cardiovasculares.2

Es importante mencionar que en México en el 2006 el porcentaje de adultos con síndrome metabólico (3 o más de los padecimientos mencionados) fue del 49.8% de acuerdo a los criterios que utiliza la Federación Internacional de Diabetes (IDF).4

Asimismo, investigadores advierten que en los países con alto consumo de jarabe de maíz de alta fructosa hay un mayor riesgo (del 20%) de padecer diabetes tipo 2, independientemente del consumo de azúcar, calorías totales y presencia de obesidad. El consumo del jarabe de maíz de alta fructosa tiene mayores impactos en salud que el consumo de azúcar en forma de sacarosa.3

“Desde 2009, El Poder del Consumidor ha solicitado a Cofemer que en la NOM 051 se especifiquen los tipos de azúcares presentes en los diferentes productos, en concreto el jarabe de maíz de alta fructosa, debido a sus implicaciones en la salud. Los consumidores tenemos el derecho a conocer qué tipos de endulzantes estamos consumiendo y, mayor aún, si es jarabe de maíz de alta fructosa. Con esta información, y la difusión pública de los mayores riesgos del jarabe de maíz de alta fructosa, se abriría una mayor demanda al azúcar de caña. No afirmamos que el azúcar de caña no es nociva, lo es y mucho en cantidades como las contenidas en los refrescos y diversas bebidas procesadas industrialmente, sólo señalamos que todo indica un mayor riesgo con el jarabe de maíz de alta fructosa”, señaló Alejandro Calvillo, nuestro director de El Poder del Consumidor.

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1 Análisis de la situación económica, tecnológica y de política comercial del sector edulcorantes en México. Secretaria de Economía. Dirección General de Industrias Básicas. Febrero, 2012.

2 Stanhope KL, Bremer AA, Medici V, Nakajima K, Ito Y, Nakano T, Chen G, Hou Fong T, Lee V, Menorca RI, Keim NL, and Havel PJ. Consumption of Fructose and High Fructose Corn Syrup Increase Postprandial Triglycerides, LDL-Cholesterol, and Apolipoprotein-B in Young Men and Women. J Clin Endocrin Metab. 2011 96:10 as doi:10.1210/jc.2011-1251

3 Goran MI, Ulijaszek SJ, Ventura EE. High fructose corn syrup and diabetes prevalence: a global perspective. Glob Public Health. 2013; 8(1):55-64. doi: 10.1080/17441692.2012.736257. Epub 2012 Nov 27.

4 Rojas R, Aguilar-Salinas CA, Jiménez-Corona A, Shama-Levy T, Rauda J, Ávila-Burgos L, Villalpando S, Lazcano-Ponce E. Metabolic syndrome in Mexican adults. Results from the National Health and Nutrition Survey 2006. Salud Pública Mex 2010;52 suppl 1:S11-S18.

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