Fallas de origen y cooptación de la industria estropea estrategia contra obesidad y diabetes

PeñaNieto-Coca1-3• El Ejecutivo lanzó un falso discurso de prevención, sin confrontar los intereses privados y tácticas de la industria.

• Recaudación por el impuesto a las bebidas azucaradas durante 2014 ascendió a $12 mil 400 millones de pesos y para el 2015 se calcula que llegará a $18 mil 271 millones de pesos, pero Ejecutivo asigna a bebederos en escuelas una cantidad insuficiente.
 

30 octubre 2014. En conferencia de prensa, organizaciones civiles integrantes de la ALIANZA POR LA SALUD ALIMENTARIA —de la que somos parte— lamentamos que a un año de su lanzamiento, la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes no muestre consistencia ni determinación para lograr disminuir el crecimiento de la epidemia de obesidad y diabetes, debido a los intereses de la industria y falta de voluntad política de quienes están al frente de su implementación, lo que pone en riesgo a las futuras generaciones de mexicanos.

 

Prevención en palabra, mas no en la acción

 

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) aconseja que “la prevención debe ser la piedra angular para enfrentar las enfermedades crónico-degenerativas”.1 En discurso y en papel, el Ejecutivo Federal se alineó con esta recomendación y puso énfasis en la estrategia sobre la necesidad de un cambio hacia el enfoque de la prevención. Sin embargo, según defensores de los derechos de la infancia, los consumidores y la salud, este compromiso de prevención de parte del presidente de México sólo quedó impreso en papel. La estrategia carece de visión, definiciones, recursos e implementación de medidas efectivas en este rubro.

Xaviera Cabada, de El Poder del Consumidor, señaló: “Hace parecer que el Ejecutivo Federal no tomó en cuenta una de las advertencias de la doctora Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien expresó una profunda preocupación por el aumento de la prevalencia de la obesidad en la infancia, la doctora Chan advirtió: ‘Dada la importancia de la prevención para proteger el capital humano saludable deberemos defender la supremacía de los intereses de la salud por encima de los económicos y los de otros sectores. No será una tarea fácil’. Más bien parece indicar que el Ejecutivo ha querido hacerlo fácil al adoptar las medidas propuestas por la misma industria y ahorrar la batalla de confrontar sus intereses”.2

 

Análisis sobre algunas fallas de origen de la estrategia

 

1) Criterios nutrimentales y regulaciones elaboradas por la industria, limitadas y permisivas guían la regulación sanitaria

En la estrategia nacional se menciona que los criterios nutrimentales de la regulación “serán concordantes con las mejores prácticas internacionales”,3 sin embargo reconoce que la autorregulación de la industria no funciona, al basarse en el ‘Pledge’ de la Unión Europea,4 que utiliza criterios nutrimentales que fueron desarrollados en un acuerdo voluntario por empresas transnacionales5 —Coca-Cola, PepsiCo, Nestlé, Danone, Kellogg’s, McDonald’s Europe, Unilever y otras— para guiar la autorregulación de publicidad dirigida a niños en Europa.

Cabada comentó: “Seguimos preguntando porque tres funcionarios de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) definieron los criterios en lugar de un grupo de expertos exprofeso. Queda claro que sólo tuvieron que avalar el UE Pledge, mas no hubo una consulta con expertos nacionales sin sesgo o con organizaciones internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) o la OMS”.

Otras inconsistencias y limitantes de las regulaciones del tercer pilar de la estrategia son:

Publicidad dirigida a la infancia. La estrategia reconoce que la publicidad es una práctica que daña los hábitos alimentarios de niños y niñas, pero la nueva regulación sólo se aplica en televisión y cines, y sólo en horarios de audiencia infantil, dejando de lado a otros medios y prácticas libres a la industria y, sobre todo, sin reconocer que los niños tienen predilección por programas no regulados y/o fuera del horario infantil (telenovelas, series nocturnas, películas, entre otros). A diferencia de México, en otros países la regulación aplica en diversos canales de comunicación como internet, teléfonos móviles, redes sociales, radio, materiales impresos y publicidad en productos y en escuelas.

En este contexto, también está ausente la regulación de las herramientas de mercadotecnia infantil, como uso de celebridades, juguetes, juegos en línea y patrocinios. Incluso la autorregulación del Pledge EU regula más canales de comunicación (televisión, materiales impresos y el internet) que la regulación de la publicidad en México.

Sobre este tema Alma Meneses, de la Red por los Derechos de la Infancia (REDIM), señaló: “Al no tener una regulación amplia de todos los medios a través de los cuales se genera la publicidad para niñas y niños, se perpetua una violación directa al derecho a la información y el derecho a la salud de niñas, niños y adolescentes; debemos recordar que la obligación del Estado implica realizar aquellas acciones que protejan los derechos de los niñas, niños y adolescentes por encima de los intereses particulares”.

Etiquetado. Los criterios de la nueva regulación no son congruentes con el propio contenido de la estrategia nacional y/o las recomendaciones internacionales. Aunque la estrategia menciona que la presentación del etiquetado debe ser “útil, de fácil comprensión, que comunique información nutrimental clara a los consumidores y fomente decisiones saludables”, tomó como parámetro de ingesta diaria recomendada para consumo diario de azúcares totales un valor de 90 gramos (360 calorías = 90 gramos), muy por encima del valor original de 50 gramos (200 calorías = 50 gramos) establecidos como máximo tolerable de azúcares añadidos al día para un adulto por la OMS. Asimismo, adoptó por términos que no son útiles para el consumidor (como “Azúcares totales” y “Otras grasas” en lugar de “Azúcares añadidos” y “Grasas totales”). Por último, utilizó el formato GDA que ya fomentaba la industria y no el sistema de semáforo que ha mostrado ser más comprensible cuando se usan sus colores (verde, ámbar, rojo) y que explícitamente establece si el producto tiene un contenido “alto”, “medio” o “bajo” de cada nutrimento.

Sello nutrimental. La estrategia declara: “Se establecerá un etiquetado útil, claro y de fácil comprensión que permita mejorar las decisiones de consumo y en consecuencia modificar hábitos alimentarios”.6 Pero en realidad el etiquetado provoca que la gente piense que algo es saludable cuando no es. Los criterios nutrimentales usados por el distintivo son tan laxos que ‘las bebidas y alimentos con alto contenido energético, que han sido gravados con impuesto por su contribución al sobrepeso y la obesidad, podrían además aspirar a portar un sello distintivo nutrimental que otorga la Secretaría de Salud y que los distinguirá como las mejores opciones para los consumidores’.7 Alimentos y bebidas que reciben el distintivo nutrimental en México reciben una advertencia en su consumo en otros países.

2) La escuela —entorno clave de prevención y educación— resulta una laguna/agujero de la estrategia

Dentro de la estrategia nacional se menciona la importancia del entorno escolar y en este punto la ALIANZA POR LA SALUD ALIMENTARIA reconoce que fue fundamental la actualización de los Lineamientos Generales para el Expendio, Distribución y Suministro de Alimentos y Bebidas Preparados y Procesados en los Planteles de Educación Básica, de parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en coordinación con la Secretaría de Salud (SSa), generando una regulación obligatoria a partir del actual ciclo escolar.

Jorge Ramírez, de la Fundación Interamericana del Corazón (FIC), declaró: “Aunque reconocemos que los criterios nutrimentales establecidos para esta regulación son adecuados y basados en la evidencia científica y las mejores prácticas, no se están implementando por la falta de capacitación a los directores, profesores y vendedores, así como la ausencia de campañas de orientación para padres de familia y alumnos sobre los criterios y sanciones incluidas en la regulación. Sin embargo, existen importantes iniciativas de directivos y maestros que deben ser apoyadas”.

A lo anterior se suma la falta de un programa nacional de agua potable en las escuelas, con criterios técnicos sólidos, recursos dedicados para la implementación y mantenimiento, promoción de una cultura de agua y prohibición efectiva de la publicidad dirigida a la infancia por las refresqueras. Adicional a esto deberán desarrollarse programas de sensibilización, participación y formación sobre la salud y nutrición para alumnos y padres de familia.

3) El Ejecutivo Federal y Legislativo incumplen su palabra de asignar la recaudación de los Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a la prevención: sin recursos son puras buenas intenciones

Entre la comunidad de salud pública internacional se felicita a México por la implementación del impuesto especial a las bebidas azucaradas de $1 peso por litro, como una medida recomendada y efectiva para disminuir su consumo; sin embargo hay que tomar en cuenta tres aspectos:

La recomendación de expertos es de un impuesto de 20% o 30% para obtener una reducción significativa en el consumo de bebidas azucaradas. Se está perdiendo una oportunidad importante de lograr una mayor reducción en la prevalencia de sobrepeso y obesidad, prevenir casos de diabetes, así como ahorros por costos directos de atención médica.8 Pese a estos argumentos se aplicó un impuesto equivalente al 10% y el Ejecutivo se niega a discutir un aumento.

No se están aplicando los recursos recaudados por los impuestos para invertir en acciones preventivas que beneficien a la población,9, 10 y 11 empezando con el acceso universal al agua potable para recuperar la cultura de la hidratación con agua simple y no con bebidas azucaradas, principalmente en ambientes como la escuela, el trabajo y lugares públicos, lo que está contribuyendo a la mortalidad en el país.12

• En la Propuesta de Paquete Económico 2015, presentada por el Ejecutivo Federal, se calcula que con el monto asignado a bebederos que es del orden de $1 mil 360 millones de pesos se tardarían de 12 a 15 años en cumplir con la meta, ya que esa cantidad sólo cubre el 30% de lo proyectado el primer año. Además, el monto asignado por $336 mil 732 millones 221 para prevención de la obesidad y la diabetes es ridículo, ya que representa sólo un 2% más del presupuesto asignado para 2014, a pesar de que la recaudación por el impuesto a las bebidas azucaradas durante 2014 ascendió a $12 mil 400 millones de pesos y para el 2015 se calcula que llegará a $18 mil 271 millones de pesos.

Esto es reflejo de la falta de voluntad política al momento de aplicar las medidas que han demostrado ser efectivas en otros países, pero cuando son aplicadas en México no se cumple con lo prometido en el discurso.

4) La evaluación de la Estrategia no debe estar en manos de la industria y las propias instancias gubernamentales

Para dar solidez a la estrategia se debe incorporar al Plan Nacional de Desarrollo (PND), así como establecer un grupo de evaluación con expertos nacionales e internacionales, con participación de la sociedad civil con base en el principio de libertad de conflicto de intereses, esto significa que ni las autoridades involucradas ni la industria deben formar parte de quienes monitorean y evalúan las políticas implementadas en la materia.

Es preocupante que a un año de la estrategia, con una de las tasas más altas del mundo en obesidad y diabetes, estén ausentes la participación de organizaciones internacionales como la OPS/OMS, de los propios institutos nacionales de salud y nutrición, de expertos sin sesgo y la sociedad civil de interés público en el diseño, monitoreo y vigilancia de la estrategia nacional, así como su conversión en un componente del Plan Nacional de Desarrollo del país. Al contrario, las señales que da el Ejecutivo son contradictorias, de injerencia directa de transnacionales y de control por parte de las mismas instituciones públicas para el monitoreo de su actuación, haciéndose juez y parte del proceso.

Finalmente, los integrantes de la ALIANZA POR LA SALUD ALIMENTARIA exigen que para rescatar la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes es necesario:

a) El establecimiento de un grupo independiente de expertos libre de conflicto de interés que sean elegidos mediante un proceso público y transparente que incluya representantes de los institutos de nutrición y salud pública, así como representantes de la sociedad civil, para establecer los criterios nutricionales para los etiquetados frontales y la regulación de la publicidad dirigida a la infancia.

b) El retiro del etiquetado frontal y del sello nutrimental propuesto como parte de la estrategia y realizado bajo criterios de la industria, y su sustitución por un etiquetado probado científicamente como efectivo entre los consumidores mexicanos con los criterios nutricionales establecidos por el grupo independiente de expertos.

c) La participación de este grupo en la vigilancia de la regulación establecida para alimentos y bebidas al interior de los planteles escolares, así como la realización de campañas públicas para orientar a los padres de familia y alumnos sobre los criterios de esta regulación.

d) Asignar los recursos recaudados por el IEPS a bebidas azucaradas y alimentos con alta densidad calórica a la prevención de la obesidad y la diabetes, y a la instalación de bebederos y dispensarios de agua en todas las escuelas y espacios públicos del país.

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1 Organización de las Naciones Unidas, Declaración Política de la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles, Septiembre 2012.
2 Alocución en la 67 Asamblea Mundial de la Salud, Ginebra, Suiza, 19 de mayo de 2014. Disponible en: www.who.int/dg/speeches/2014/wha-19052014/es.
3 Secretaría de Salud. Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes. Primera edición, Septiembre 2013. Pp 81.
4 Ibídem. Pp 24.
5 EU Pledge. Nutrition Criteria, White Paper, 2012. Disponible en: www.eu-pledge.eu.
6 Secretaría de Salud. Op. Cit. Pp 81.
7 “Caos y contradicción entre los criterios para combatir la obesidad: agudizarán la epidemia y sus consecuencias”. Mayo 2014. Disponible en: alianzasalud.org.mx/2014/05/caos y contradiccion_.
8 Colchero AM, et al. Análisis del potencial del impuesto a refrescos en México como una estrategia de prevención de obesidad. 15 Congreso en Investigación en Salud Pública, 2013.
9 Moodie, R., et al. Profits and pandemics: prevention of harmful effects of tobacco, alcohol, and ultra-processed food and drink industries. Lancet, 2013. 381(9867): p. 670-9.
10 Brownell KD, Farley T, Willett WC, et al. The public health and economic benefits of taxing sugar-sweetened beverages. The New England Journal of Medicine 2009; 361(16):1599-605.
11 Briggs A., et al. The potential impact on obesity of a 10% tax on sugar-sweetened beverages in Ireland, an effect assessment modelling study. BMC Public Health 2013, 13:860.
12 Brownell KD, Frieden TR. Ounces of prevention — the public policy case for taxes on sugared beverages. N Engl J Med 2009; 360:1805.

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