El asesino oculto en alimentos ultraprocesados: la sal

29 febrero, 2016 | : Salud, Prensa, Salud nutricional

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  • En México se consume hasta más del doble de la cantidad de sal recomendada por la OMS.
  • Si el consumo de sodio se redujera en 2 gramos al día, como lo recomienda la OMS, se podrían salvar 17,000 vidas cada año en México.
  • Los alimentos ultraprocesados tienen grandes cantidades de sal.

29 febrero 2016. México se encuentra entre los países con mayor proporción de personas que viven con hipertensión, los más afectados son adultos con obesidad (42.3%) y diabetes (65.6%). Este padecimiento aumenta riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares como infartos y accidente cerebrovascular, y falla renal. Con sólo reducir el consumo de sal se podría prevenir la presión sanguínea elevada, alertaron especialistas de El Poder del Consumidor.

En el marco de Semana Mundial de la Sensibilización sobre la Sal, Fiorella Espinosa, investigadora en Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor, explicó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda, con base en evidencia científica, que los adultos consuman menos de 5 gramos de sal (equivalentes a 2 gramos de sodio) al día.

Sin embargo, dijo, “en México se consume hasta más del doble de esta cantidad (4.4 gramos de sodio u 11 gramos de sal al día) y existen estudios realizados en el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) que demuestran que si el sodio se redujera en 2 gramos al día, como lo indica la recomendación de la OMS, se podrían salvar 17,000 vidas cada año en el país”.

La especialista destacó que uno de los principales problemas asociados al consumo de sal es que se encuentra oculta en la mayoría de los productos ultraprocesados, incluyendo la comida rápida. “De hecho, se estima que una gran parte del sodio que consumimos proviene de alimentos que no se preparan en casa”, añadió Fiorella Espinosa.

En Estados Unidos esta cifra es de 75% y los principales alimentos que aportan el exceso de sodio a su población son: el pan, los embutidos, la pizza y las hamburguesas, las sopas o caldos concentrados, el queso, las botanas y los platillos de carnes y pastas.

En tanto, Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, afirmó que debido a que México es uno de los más grandes consumidores de productos ultraprocesados en América Latina, como lo mostró la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en una publicación reciente. Añadió que “es importante que se formulen políticas para desincentivar el consumo de estos productos y fomentar el de alimentos menos procesados, revalorizando los alimentos de la región ya que con ello se disminuiría el consumo de sodio y podrían salvarse miles de vidas”.

Calvillo señaló que de acuerdo con informes realizados por la OMS/OPS indican que en México algunos productos de grandes empresas alimentarias contienen más sodio que los mismos productos comercializados en otros países.

De ahí, dijo, la importancia de contar con un etiquetado donde verdaderamente el consumidor obtenga información real que ayude a tomar buenas decisiones a favor de su salud.

En la actualidad, destacó el director de El Poder del Consumidor, el etiquetado frontal en bebidas y alimentos no permite tomar una decisión informada respecto al consumo de sodio, ya que no advierte al consumidor cuando un producto tiene una cantidad excesiva de sodio ni tampoco se obliga a las grandes cadenas de restaurantes a mostrar esta información.

Al respecto, Fiorella Espinosa comentó que estas cadenas comercializan productos con altas cantidades de sodio que incluso rebasan la recomendación diaria para todo un día.

Así, por ejemplo, “un desayuno denominado mexicano de una conocida cadena de comida rápida, que consta de carne, molletes y huevo, contiene 2,361 miligramos de sodio, que corresponde al 118% de la recomendación máxima al día establecida por la OMS, mientras que una hamburguesa de la misma empresa puede llegar a tener hasta 1,829 mg de sodio, valor muy cercano a la recomendación diaria”.

México, forma parte de un grupo de países de la región de América Latina que se comprometió a implementar una estrategia para reducir el consumo de sal en las que se establecieron metas para el año 2020. Sin embargo, para nuestro país estas metas son exclusivamente voluntarias, a diferencia de Argentina en donde la ley obliga a la industria alimentaria a reducir la sal en sus productos, requiere un etiquetado que advierta los riesgos de excederse en el consumo de sal, limita el tamaño de los paquetes de sal y establece sancionar por violar la normatividad.

El óptimo estado de salud y nutrición de la población requiere de políticas complementarias que en su conjunto permitirán mejorar la calidad de vida y evitar muertes prematuras.

El consumo de dietas tradicionales y la limitación en el consumo de alimentos ultraprocesados permitiría prevenir e incluso controlar las enfermedades que más le cuestan al país: diabetes y enfermedades cardiovasculares.

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