Radiografía de… Yogurt con fresas Yoplait Mini (1 botecito)

10 diciembre, 2012 | : Análisis de productos

10 diciembre 2012. Mini en tamaño, maxi en azúcar. Así es este producto que por las cantidades tan elevadas de azúcar que contiene (una cucharada y media por botecito con 45 gramos) dista mucho de ser una buena opción de consumo para niños.

Además de contener altas cantidades de azúcar, contiene sucralosa, un ingrediente no recomendado para niños.

Observa la radiografía con la que la nutrióloga Xaviera Cabada, coordinadora de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor, nos desentraña las verdaderas características y el valor nutricional de este producto.

 

Yogurt con fresas Yoplait Mini (1 botecito, 45 gramos):

 

Azúcar:

Cada porción de 45 gramos contiene 6.55 gramos de azúcar, lo que equivale a una y media cucharadas cafeteras. Sin embargo, la porción que maneja el empaque es una porción de dos botecitos, lo que equivale a tres cucharadas de azúcar en total.

La presentación, como es evidente, sugiere que es un producto para niños, aunque no lo dice explícitamente. De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón (AAC o AHA, por sus siglas en inglés) la cantidad máxima tolerable de azúcar para un niño no debe ser mayor de tres a cuatro cucharadas de azúcar. Con la porción mencionada en este producto un niño estaría consumiendo del 75 al 100% del azúcar máxima tolerada.

Aun si se consume un solo botecito, éste contiene la mitad del azúcar máxima para un niño, lo que resulta realmente alarmante, pues es una porción sumamente pequeña y en la etiqueta frontal se establece que es un yogurt con fresas, lo cual sugiere que es un producto adecuado para su consumo habitual.

Por las cantidades tan elevadas de azúcar que contiene, este producto dista mucho de ser una buena opción para niños, ya que el alto consumo de azúcar se ha asociado a un mayor riesgo a padecer obesidad y diabetes (http://ajcn.nutrition.org/content/84/2/274.full.pdf+html).

Se ha observado, además, que los altos consumos de azúcar provocan adicción, por lo cual, una vez que se convierte en hábito es mucho más difícil dejarla de consumir (http://www.elpoderdelconsumidor.org/fabricaweb/wp-content/uploads/evidence-intermittent.pdf).

Es preocupante que la población cada vez tenga mayor acceso a este tipo de productos y que éstos se hayan convertido en parte de la ingesta cotidiana. Esto contribuye a que se degeneren malos hábitos a largo plazo.

 

Proteína:

Cada botecito contiene 1.3 gramos de proteína. Sin embargo, en contraste con las altas cantidades de azúcar que también contiene, el posible beneficio de esta pequeña cantidad de proteína se ve mermado.

Cabe señalar que los niños requieren especialmente de buenas fuentes de proteína y lo ideal es que las consuman de fuentes naturales.

 

Etiquetado:

El etiquetado frontal es colorido, en él se muestran varias imágenes de fresas sumergidas en yogurt. Los colores son muy llamativos y la presentación, sin decirlo explícitamente, induce a considerar que es para niños. Inclusive en su publicidad sugiere que puede ser una buena opción como “lunch escolar” (http://bit.ly/VhV5EO). Pero se trata de una publicidad engañosa, pues la cantidad máxima tolerada de azúcar de un lunch escolar para un niño de primaria no debe ser más de una cucharada y un solo botecito de este producto supera dicha cantidad.

El etiquetado es la única orientación que el consumidor realmente tiene para conocer cuál es la calidad nutricia de los productos industrializados. Es importante que el etiquetado no induzca al error puesto que está claramente establecido en la norma oficial de etiquetado, NOM-051-SCFI/SSA1-2010 que la información no debe inducir a error y debe ser clara (http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5137518&fecha=05/04/2010).

Las madres de familia realmente consideran que este tipo de productos constituyen buenas opciones de consumo para sus hijos, ya que todo el empaque induce a creer ello (imágenes de fresas coloridas, leyendas con propiedades resaltadas como: “aporta proteínas de leche”, “frutas naturales”, “fuente de energía”, “contiene calcio”). Además, su costo es bajo ($1.50 pesos). Sin embargo, la leyenda de los ingredientes es totalmente ilegible. Literalmente el tamaño de la letra es tan pequeño que se necesita una lupa para poder leerlo.

En fin, la publicidad induce en su totalidad a creer que este producto es una buena opción para niños, pero en realidad no lo es. Además de contener altas cantidades de azúcar, contiene sucralosa, la cual no es un ingrediente recomendado para niños.

 

Ingredientes:

Leche entera pasteurizada, preparado de fruta (8%, en donde el primer ingrediente es azúcar y/o jarabe de alta fructosa), ácido cítrico, fresa (5%, como tercer ingrediente), pectina, almidón modificado (utilizado para dar espesor al producto) y benzoato de sodio (asociado, entre otros aditivos, a cambios en la conducta, como hiperactividad y déficit de atención).

Como parte del preparado de fruta también contiene sabor fresa, sorbato de potasio, carmín y annato (el solo preparado de “fruta” contiene 10 ingredientes).

Después del “preparado de fruta” el siguiente ingrediente es azúcar, leche descremada deshidratada, más alimdón modificado, otra vez pectina, sucralosa y cultivos lácteos.

En total el producto contiene 17 ingredientes.

Es importante mencionar que se ha comprobado la directa asociación entre altos consumos de azúcar y una mayor probabilidad de padecer diabetes tipo 2. Actualmente la población hemos estado expuestos a productos con altos contenidos de azúcar y no solo eso, sino que provienen de diferentes fuentes y con diferentes nombres por lo cual no siempre logramos detectar los altos contenidos. En el caso de este producto, no sólo la cantidad es alta, sino que además contiene un endulzante artificial, lo que induce a acostumbrar al paladar a sabores intensamente dulces.

Por otro lado, la sucralosa no es recomendable para el consumo de niños, de acuerdo con la Secretaría de Salud. Al no establecer en el empaque de forma más visible que contiene sucralosa, la madre o padre de familia confiados en que le está proporcionando un producto saludable, jamás sabrán que le están dando un químico a sus hijos (ver “Consumo de bebidas para una vida saludable: recomendaciones para la población mexicana.” http://www.cienciasdelasalud.edu.ar/powerpoints/bebidas_artic.pdf). Esto atenta directamente con el derecho al consumidor a saber lo que realmente está consumiendo y ofreciendo a su familia.

Recientemente se publicaron algunos resultados de la Encuesta Nacional de Nutrición 2012 que reveló un alza bastante considerable en la incidencia de diabetes con un 30%. Asimismo, se observa que en los últimos seis años el número de personas con diabetes diagnosticados pasó de 4.3 millones a 6.4 millones, de los cuales sólo 1.6 millones tienen un control adecuado y 1.8 millones ya presentan alguna complicación: falla renal, amputación, infarto o ceguera. Se estima que una cifra similar, es decir, al menos otros 6.4 millones de mexicanos también padecen diabetes, aunque todavía no estén enterados.

El engaño publicitario y en los etiquetados ha contribuido enormemente a los padecimientos que actualmente se viven en el país como el sobrepeso, obesidad y diabetes. Es prioritario que los etiquetados no engañen a los consumidores y no desorienten haciendo alusión a que son buenas opciones de consumo cuando no lo son.

 

Valoración general:

No recomendado para consumo habitual en adultos.

No recomendable tampoco para niños por las altas cantidades de azúcar y la presencia de sucralosa.

 

Alternativa:

Yogurt natural, casero, batido con la fruta que más guste al niño.

No olvidemos que la obesidad es una enfermedad y además es una epidemia, es decir, existe “algo” en el ambiente que está enfermando a la gente. A este ambiente se le ha llamado ambiente obesigénico. A diferencia de otras epidemias que se han presentado en la historia, entre lo que nos está enfermando es el consumo de productos ultra industrializados o lo que se ha denominado la “dieta occidental”. Ésta consiste en el alto consumo de productos con concentraciones elevadas de azúcar, grasa, sal, harinas refinadas y bajos en fibra. La obesidad no es una cuestión de “decisión personal” ya que existe un fuerte engaño con referencia la calidad de los productos que consumimos (Lustig, 2010. http://www.youtube.com/watch?v=277MKP7uV5g).

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