Radiografía de… Barras de avena con piña Quaker 60 g

19 abril, 2012 | : Análisis de productos

19 abril 2012. Un ejemplo más de los productos que exageran sus propiedades y mienten en su etiqueta para engañar al público consumidor. Pero la realidad aflora al observar la radiografía con la que la nutrióloga Xaviera Cabada, coordinadora de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor, nos desentraña las verdaderas características y el valor nutricional de este producto.

 

Barras de avena con piña Quaker 60g (1 paquete):

 

Azúcar:

19.2 gramos, cuatro cucharadas de azúcar en el paquete completo. Esto cubre del 57 al 80% de la azúcar máxima tolerada que un adulto puede consumir para todo el día, de acuerdo con la Asociación Americana del Corazón (AAC), pues la cantidad de azúcar máxima tolerada diaria para un adulto, conforme con la ACC, es de 5 a 7 cucharadas cafeteras de azúcar para todo un día.

Del total de las calorías del paquete completo (256 kcal), el 30% es azúcar.

Del total de los carbohidratos, el 50% es azúcar; el resto es harina con una mínima parte de fibra (10%).

La barra es prácticamente azúcar y harina refinada, la cual metabólicamente se absorbe de manera similar al azúcar.

A mayor ingesta de azúcar, mayor es la probabilidad de padecer síndrome metabólico y sus complicaciones.

Alguien que consume diario o frecuentemente este tipo de productos tiene mucho mayor riesgo a padecer obesidad y diabetes [ver Vasanti S Malik, et. al. “Intake of sugar-sweetened beverages and weight gain: a systematic review”, descargar (PDF, 163 Kb)].

Además, se ha observado que los altos consumos de azúcar provoca adicción, por lo cual, una vez que se convierte en hábito, es mucho más difícil dejarla de consumir [ver Carlo Colantuoni, et. al. “Evidence That Intermittent, Excessive Sugar Intake Causes Endogenous Opioid Dependence”, descargar (PDF, 200 Kb)].

 

Etiquetado:

Todo el empaque es amarillo y blanco, con imágenes de piña.

Dice “Barras de avena”, pero debería decir “Barras de harina de avena”, ya que lo que contiene es harina de avena, la cual durante el proceso de refinación pierde sus propiedades integrales.

De acuerdo con la norma oficial para cereales y derivados se establece que harina integral es: “el producto obtenido de la molienda del grano de cereal que conserva su cáscara y sus otros constituyentes”.

En tanto que harina, por ejemplo, de trigo es: ”la obtenida de la molienda del trigo del grano maduro, entero, quebrado, y secodel género Triticum, L; de las especies T. vulgare, T. compactum y T. durum o mezclas de éstas, limpio, en el que se elimina gran parte del salvado y germen y el resto se tritura hasta obtener un grano de finura adecuada.” (Ver Norma Oficial Mexicana, NOM-247-SSA1-2008, Productos y servicios. Cereales y sus productos. Cereales, harinas de cereales, sémolas o semolinas. Alimentos a base de: cereales, semillas comestibles, de harinas, sémolas o semolinas o sus mezclas. Productos de panificación. Disposiciones y especificaciones sanitarias y nutrimentales. Métodos de prueba.)

Es esencial que la energía que se consuma provenga principalmente de hidratos de carbono complejos, grasas poliinsaturadas, monoinsaturadas y proteínas de fuentes como los cereales enteros (avena, amaranto, arroz integral, trigo integral, cebada, centeno, etc.), las leguminosas, los productos de origen animal, y las frutas y verduras, ya que son ricas también en fibra y micronutrimentos, como las vitaminas y minerales (ver http://www.who.int/nutrition/topics/5_population_nutrient/en/).

En este producto analizado las fuentes principales de energía son azúcar (30%), grasa (34%) y harina refinada (35%).

Existen personas que han compartido su experiencia utilizando dichas barritas como opción para bajar peso o como una opción saludable de consumo. Sin embargo, con la cantidad elevada de azúcar para el tamaño de la porción que contiene y la cantidad casi nula de fibra no es un producto recomendable para bajar peso y mucho menos para nutrir.

En la parte trasera contiene una pequeña leyenda que habla del grano entero, acompañada de una imagen en caricatura de un grano abierto y dice: “conserva sus principales componentes anatómicos y están presentes en una proporción relativamente igual a la existente en el grano intacto original”, haciendo alusión a que la barrita es de grano integral cuando en realidad es de harina.

Es importante que el etiquetado no induzca al error, puesto que está claramente establecido en la norma oficial de etiquetado, NOM-051-SCFI/SSA1-2010, que la información no debe inducir a error y debe ser clara. (ver http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5137518&fecha=05/04/2010).

 

Ingredientes:

El primer ingrediente es relleno con jarabe de alta fructosa, sólidos de piña (5%), manzana y jugo de piña, jarabe de glucosa, sorbitol, azúcar, alginato de sodio, ácido cítrico, pectina cítrica, citrato de calcio, lactato de calcio, benzoato de sodio, saborizante, tartrazina [colorante asociado al impacto que tiene en los cambios de conducta y déficit de atención en niños, ver Bateman B., et. al., “The effects of a double blind, placebo controlled, artificial food colourings and benzoate preservative challenge on hyperactivity in a general population sample of preschool children”, descargar (PDF, 236 Kb)].

El segundo ingrediente es harina de avena, grasa vegetal, harina de trigo, jarabe de maíz, azúcar, inulina, leche, huevo, sal, lecitina de soya, color caramelo, fécula de maíz, saborizantes.

Contiene cuatro diferentes tipos de azúcares y el azúcar normal se menciona dos veces.

Dado que el primer ingrediente es jarabe de alta fructosa, cabe recordar que su alto consumo está directamente asociado al síndrome metabólico (Ver Robert H. Lustig, et. al. “The toxic truth about sugar”, http://ncdalliance.org/sites/default/files/The%20toxic%20truth%20of%20sugar.pdf).

Además, contiene harina que no es integral de tres tipos: avena, trigo, maíz.

 

Valoración general:

No recomendado para consumo habitual, ni como colación, sino sólo de manera muy esporádica o como postre, dado sus altos contenidos de azúcar, mas no como un producto saludable para su consumo frecuente.

 

Alternativa:

Piña picada con hojuelas de avena.

El alto consumo de azúcares y dietas bajas en fibra no ayudan a bajar peso, sino todo lo contrario, ya que promueven el aumento de peso y a largo plazo provocan resistencia a la insulina (Isganaitis y Lustig, 2005).

No olvidemos que la obesidad es una enfermedad y además es una epidemia, que se presenta porque existe “algo” en el ambiente que está enfermando a la gente. A diferencia de otras epidemias que se han presentado en la historia, aquí entre lo que nos está enfermando se encuentra el consumo de productos ultra industrializados a lo que se le ha denominado la “dieta occidental”, que consiste en el alto consumo de productos con concentraciones elevadas de azúcar, grasa, sal, harinas refinadas y bajos en fibra.

La obesidad no es una cuestión de “decisión personal”, ya que existe un fuerte engaño con referencia a lo que consumimos (Lustig, 2010. http://www.youtube.com/watch?v=277MKP7uV5g).

Existen muchos productos que se anuncian como saludables y no lo son.

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Referencias:

Elvira Isganaitis, Robert H. Lustig. Fast Food, Central Nervous System Insulin Resistance, and Obesity. Arterioscler Thromb Vasc Biol. 2005;25:2451-2462

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