Radiografía de… All Bran, de Kellogg’s, 40 g

12 junio, 2012 | : Análisis de productos

12 junio 2012. El sobreconsumo de este producto puede provocar efectos indeseables, como estreñimiento, inflamación, gas o flatulencias.

Y es muy fácil, como consumidores informados parcialmente o engañosamente, caer en ese sobreconsumo.

Observa la radiografía con la que la nutrióloga Xaviera Cabada, coordinadora de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor, nos desentraña las verdaderas características y el valor nutricional de este producto.

 

All Bran, cereal de salvado de trigo, de Kellogg’s, 40 gramos (½ taza):

 

Azúcar:

7 gramos por cada 40 gramos de porción indicada en el empaque, lo cual equivale a cucharada y media.

Sin embargo, la porción de 40 gramos es igual a media taza. Y es un hecho que un adulto difícilmente consume media taza de cereal. Regularmente consume más: entre 1 a 1 ½ tazas.

En las dos imágenes se muestran las porciones que se describen en el empaque (a) y las porciones que una persona consume normalmente (b).

Al considerar el plato que una persona consume normalmente, el contenido de azúcar entonces es de 21 gramos o 4 ½ cucharadas.

Esto constituye del 60 al 84% de la azúcar máxima tolerada que un adulto puede consumir para todo el día, de acuerdo con la Asociación Americana del Corazón (AAC), pues la cantidad de azúcar máxima tolerada diaria para un adulto, conforme con la ACC, es de cinco a siete cucharadas cafeteras de azúcar para todo un día.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, establece que no se debe superar más del 10% de las calorías totales, no excediendo 10 cucharadas de azúcar añadida para todo el día.

Por otro lado, se observa que contiene tres diferentes tipos de azúcar (azúcar, extracto de malta y maltodextrinas).

Alguien que consume diario o frecuentemente este tipo de productos tiene mucho mayor riesgo a padecer obesidad y diabetes [ver Vasanti S Malik, et. al. “Intake of sugar-sweetened beverages and weight gain: a systematic review”, descargar (PDF, 163 Kb)].

Además, se ha observado que los altos consumos de azúcar provoca adicción, por lo cual, una vez que se convierte en hábito, es mucho más difícil dejarla de consumir [ver Carlo Colantuoni, et. al. “Evidence That Intermittent, Excessive Sugar Intake Causes Endogenous Opioid Dependence”, descargar (PDF, 200 Kb)].

 

Fibra:

11 gramos por porción.

En un plato regular equivaldría a 33 gramos.

Esta cantidad de fibra es elevada, ya que supera la recomendación de fibra que debe consumir un adulto para todo un día, que es de al menos 25 gramos.

Lo realmente importante es que la fibra provenga de distintas fuentes, como de granos enteros, frutas y verduras (ver http://www.who.int/dietphysicalactivity/publications/trs916/en/gsfao_obesity.pdf).

La fibra que proporciona este producto es básicamente fibra insoluble, pues proviene básicamente del salvado de trigo, que es la cascarilla del grano de trigo.

Existen dos tipos de fibra, insoluble y soluble.

La fibra insoluble no puede disolverse en agua, mientras que la fibra soluble sí tiene esa capacidad.

La fibra soluble se encuentra en las pulpas principalmente, aunque también en las cáscaras de las frutas y verduras, así como en las leguminosas.

Un perfecto ejemplo de la fibra soluble es la baba de nopal.

La fibra insoluble es la que regularmente se encuentra en las cascarillas de los cereales enteros, por ejemplo, el salvado de trigo.

También, un buen ejemplo de fibra insoluble es la fibra que se encuentra en el apio.

La fibra ayuda a que el tránsito gastrointestinal de los alimentos sea más lento, lo cual permite que la absorción sea más paulatina, no generando picos elevados de insulina en la sangre.

En este sentido, es importante que haya una buena ingesta de fibra durante todo el día, ya que se han asociado los bajos consumos de fibra a un mayor riesgo de padecer cáncer de colon.

Otro aspecto a considerar es que al consumir cantidades elevadas de fibra también es necesario consumir grandes cantidades de agua, ya que de no ser así se puede provocar el efecto opuesto, es decir, el estreñimiento.

En un plato regular de este producto se estarían consumiendo 33 gramos de fibra, y con ello estaríamos excediendo en un 32% lo que se recomineda para todo el día.

Habrá que considerar, adicionalmente, que no será el único alimento que se consumirá durante el día.

Es relevante que esta información sea del conocimiento del consumidor, pues es muy fácil que confiado en que está consumiendo algo saludable caiga en un sobreconsumo que puede provocar efectos indeseables (como estreñimiento, gas o flatulencias e inflamación) sin saber el porqué.

 

Etiquetado:

El etiquetado es muy sencillo. Muestra espigas de trigo junto con los granos.

Se establece claramente que es un cereal de salvado de trigo.

Sin embargo, al observar los ingredientes, además del salvado de trigo contiene también harina de trigo.

Entonces, debería decir “cereal de salvado y harina de trigo”.

En la información nutrimental, proporcionada en la parte frontal, no se resalta la cantidad de sodio, la cual es relativamente alta para un solo plato regular.

En este tipo de etiquetados frontales, denominado GDA (etiquetado propuesto y establecido por la misma industria, que no tiene ningún tipo de regulación [ver http://conmexico.com.mx/sitio/2011/03/conmexico-presenta-imagen-grafica-de-etiquetado-nutrimental-voluntario-checa-y-elige-claves-de-nutricion/], es desorientador, ya que el etiquetado sólo resalta lo que la industria desea resaltar, pero no proporciona información completa y con respaldo científico.

Es importante, además, que el etiquetado no induzca al error, puesto que está claramente establecido en la norma oficial de etiquetado, NOM-051-SCFI/SSA1-2010, que la información no debe inducir a error y debe ser clara (ver http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5137518&fecha=05/04/2010).

 

Ingredientes:

Salvado de trigo (salvado de trigo, harina de trigo), azúcar, extracto de malta, sal yodada, vitamina C, maltodextrina, otras vitaminas y minerales.

Cabe comentar que el producto contiene pocos ingredientes, lo cual resulta favorable, ya que indica un menor grado de industrialización.

Pero también es importante resaltar que de los cinco ingredientes que contiene (el resto son vitaminas y minerales) tres de ellos son algún endulzante.

Así, este producto es básicamente salvado de trigo con harina de trigo y azúcar.

 

Valoración general:

No recomendado para consumo habitual ni para bajar de peso.

Se puede consumir como ingrediente adicional al yogurt o a la fruta en cantidades moderadas (un par de cucharadas soperas, como si fuera salvado de trigo con azúcar).

 

Alternativa:

Salvado de trigo* con fruta y miel.

No olvidemos que la obesidad es una enfermedad y además es una epidemia, que se presenta porque existe “algo” en el ambiente que está enfermando a la gente. A diferencia de otras epidemias que se han presentado en la historia, aquí entre lo que nos está enfermando se encuentra el consumo de productos ultra industrializados a lo que se le ha denominado la “dieta occidental”, que consiste en el alto consumo de productos con concentraciones elevadas de azúcar, grasa, sal, harinas refinadas y bajos en fibra.

La obesidad no es una cuestión de “decisión personal”, ya que existe un fuerte engaño con referencia a lo que consumimos (Lustig, 2010. http://www.youtube.com/watch?v=277MKP7uV5g).

Este producto no es dañino si se consume en cantidades moderadas, pero no es tan saludable como aparenta.

Existe el riesgo de que este producto sea percibido como recomendable por el alto contenido de fibra, sin embargo la cantidad de azúcar que contiene es alto (aunque no son tal elevadas como en la mayoría de los cereales industrializados).

Los riesgos de consumir un producto que se publicita como saludable es que puede generar una mayor tendencia a consumirlo de forma cotidiana y en mayores cantidades (por ejemplo, como desayuno y cena).

Un producto que cubre del 60 al 84% de azúcar máxima tolerada para todo el día no es recomendable.

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* Comprar el salvado de trigo directamente es mucho más barato y el consumidor puede elegir qué tanta azúcar añade por porción. Difícilmente a un plato regular se añadirían 4 ½ cucharadas de azúcar.

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