Radiografía de… Cereal Chewy Quaker Sabor Frutas (60 g.)

21 julio, 2014 | : Análisis de productos

ChewyQuakerSaborFrutas3• Es básicamente harina (diferentes tipos de harinas refinadas), azúcares y aditivos (conservadores, saborizantes y colorantes).

• Contiene tres cucharadas cafeteras de azúcar por plato de 60 gramos.

• Contiene colorantes asociados a cambios en la conducta como hiperactividad y déficit de atención en niños y niñas.
 

21 julio 2014. Contiene 32 ingredientes en total, dentro de los cuales el azúcar se encuentra presente en tres ocasiones: azúcar (mitad glucosa y mitad fructosa), oligrofructosa (cadenas de fructosa), jarabe de maíz (compuesto principalmente por fructosa).

Actualmente, como consumidores hemos estado expuestos a productos con altos contenidos de azúcar.

Azúcar que proviene de diferentes fuentes y con diferentes nombres, por lo que no siempre logramos detectarla entre los contenidos.

Pueden existir hasta 52 diferentes nombres de tipos de azúcares.

Observa la radiografía completa con la que la nutrióloga Xaviera Cabada, coordinadora de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor, nos desentraña las verdaderas características y el valor nutricional de este producto.

 

Cereal Chewy Quaker Sabor Frutas (60 gramos, plato de cereal):

 

Azúcar:

Una porción de 30 gramos de este producto contiene 7.4 gramos de azúcar, equivalente a cucharada y media de azúcar añadida aproximadamente.

Por supuesto, es muy raro que se consuman solamente 30 gramos de este producto. El consumo real de este producto oscila entre dos a cuatro porciones de 30 gramos, teniendo un promedio de dos porciones, es decir, 60 gramos.

Cada plato con un tamaño aproximado de 60 gramos, que es el promedio que comúnmente se consume, contiene 14.8 gramos de azúcar añadida equivale a tres cucharadas cafeteras.

La cantidad de azúcares añadidos que contiene un plato de cereal cubre del 75% al 100% de la cantidad máxima tolerada de azúcar diaria para un niño o niña.

Como su presentación sugiere que es un producto para niños (aunque no lo dice explícitamente) se presentarán datos sólo para niños y niñas.

Este producto está claramente dirigido a la infancia y difícilmente un adulto lo consume.

Un solo plato de este cereal contiene hasta el total del azúcar máxima tolerada en todo un día para un niño o niña.

Este producto dista mucho de ser una buena opción para niños, ya que el alto consumo de azúcar se ha asociado a un mayor riesgo a padecer obesidad y diabetes (ajcn.nutrition.org/content/Intake of sugar-sweetened beverages and_.full.pdf+html).

Asimismo, se ha observado que los altos consumos de azúcar provocan adicción, por lo cual una vez que se convierte en hábito es mucho más difícil dejar de consumir este tipo de productos (www.saber.ula.ve/bitstream/Evidence That Intermittent, Excessive Sugar_.pdf).

Es alarmante que la población, en especial los niños y niñas, cada vez tengan mayor acceso a este tipo de productos y que éstos se hayan convertido en parte de la ingesta cotidiana, lo que contribuye a que se generen malos hábitos a largo plazo.

En México, entre la población preescolar casi el 40% de la energía total proviene de productos procesados. Es por ello que tener acceso a información realmente orientadora y revisar adecuadamente productos procesados cobra mayor atención.

La mayoría de los productos procesados contienen en alguna medida azúcar añadida y/o sodio o sal.

Hay alimentos de consumo cotidiano que contienen azúcar y que jamás habríamos imaginado su presencia. Algunos ejemplos son: pastas, pan de caja, galletas saladas, cátsup, aderezos, salsas.

Se ha visto en Estados Unidos que del total de los productos que se ofrecen en el mercado el 80% contiene azúcar añadida (fedupmovie.com).

México se encuentra entre los primeros 10 países más importantes en el consumo de de comida procesada (www.eluniversal.com.mx/México, de los países que más consume alimento procesado.html).

Los consumidores hemos sido engañados sistemáticamente a través de los etiquetados engañosos y la publicidad inductiva, que ha predominado en nuestro país por décadas.

Los altos consumos en productos procesados ha sido una de las grandes consecuencias de la ausencia de política alimentaria en beneficio de la población.

 

Colorantes:

Amarillo 5 (tartrazina) y amarillo 6 (amarillo ocaso), ambos asociados a provocar cambios en la conducta en niños, como hiperactividad y déficit de atención (www.cspinet.org/new/bateman.pdf).

 

Ingredientes:

Harina de avena, azúcar, harina de maíz, almidón de trigo, harina de trigo, jarabe de maíz, oligofructosa, fibra de avena, aceite de coco, sal yodada, carbonato de calcio, fosfato disódico, vitaminas y minerales (vitamina A, vitamina C, Hierro, vitamina B1, vitamina B2, niacina, vitamina B6, ácido fólico, vitamina B12, zinc), BHT, saborizantes, colorantes (azul brillante, eritrosina, amarillo ocaso, tartrazina, rojo allura), BHA, sucralosa, TBHQ.

32 ingredientes en total, dentro de los cuales el azúcar se encuentra presente en tres ocasiones: azúcar (mitad glucosa y mitad fructosa), oligrofructosa (cadenas de fructosa), jarabe de maíz (compuesto principalmente por fructosa).

Es importante mencionar que se ha comprobado la directa asociación entre altos consumos de azúcares, en especial fructosa, y una mayor probabilidad de padecer diabetes tipo 2.

Actualmente, como consumidores hemos estado expuestos a productos con altos contenidos de azúcar.

Azúcar que proviene de diferentes fuentes y con diferentes nombres, por lo que no siempre logramos detectarla entre los contenidos.

Pueden existir hasta 52 diferentes nombres de tipos de azúcares (www.yaleruddcenter.org/resources/docs/SSB Added sugars fact sheet.pdf y www.reinventingaging.org/diet/The 52 other names for sugar spotting it on food labels).

Algo que es preocupante para padres de familia es que entre los ingredientes se observa que contiene sucralosa o también llamada azúcar de dieta o “Splenda” (uno de los nombres más comerciales).

No sólo la cantidad de azúcar añadida es alta, sino que además contiene un endulzante artificial no calórico, lo que induce a acostumbrar al paladar a sabores intensamente dulces.

Cabe señalar, adicionalmente, que los edulcorantes artificiales, entre ellos la sucralosa, no son recomendables para el consumo de niños y niñas, de acuerdo a la Secretaría de Salud (www.scielosp.org/Consumo de bebidas para una vida saludable: recomendaciones para la población mexicana.pdf).

El nombre real de la molécula de “sucralosa” es 4,1’,6’-tricloro-4,1’,6’-tridesoxigalactosacarosa, confundiendo al consumidor al poner un nombre muy parecido a la “sacarosa”.

Es frecuente que al ver el nombre “sucralosa” se confunda con “sacarosa”.

Además de que el nombre por sí solo es confuso, no se establece de forma visible en el empaque que contiene dicho químico.

De esta forma, la madre o padre de familia confiados en que están proporcionando un producto divertido y no dañino a sus hijos, jamás sabrán que le están dando un químico no recomendable para menores (www.scielosp.org/Consumo de bebidas para una vida saludable: recomendaciones para la población mexicana.pdf).

Esto atenta el derecho del consumidor a saber lo qué realmente está consumiendo y ofreciendo a su familia.

El producto en su totalidad es básicamente harina (diferentes tipos de harinas refinadas), azúcares y aditivos (conservadores, saborizantes y colorantes). Este es un producto dirigido a niños y niñas, y contiene varios ingredientes derivados del petróleo (conservadores y colorantes).

Como parte de los ingredientes también se observa que contiene BHA, BHT y TBHQ, conservadores antioxidantes utilizados como aditivos en ciertos alimentos.

Son derivados del petróleo y en algunos de ellos se han visto ciertas reacciones en personas hipersensibles (alergias, náusea, vómito, delirio, sensación de sofoco, colapso).

El BHA está prohibido su uso en alimentos para bebés y se tiene serias preocupaciones por su posible potencial cancerígeno. En Japón está prohibido. El BHT está prohibido en el Reino Unido (Winder R. A consumer´s dictionary of food additives. 6th edition. Three Rivers Press. USA. 2004).

 

Etiquetado:

El etiquetado frontal es colorido, muy llamativo, con la cara grande de un personaje de caricatura con la boca abierta y el plato de cereal de estrellitas justo enfrente del personaje que acapara casi toda la carátula frontal.

Los colores son muy llamativos y la presentación, sin decirlo explícitamente, está dirigida a los niños.

De hecho, en la parte superior derecha se observa una leyenda que dice “30% menos azúcares que otros cereales en el mercado para niños”.

En el momento en que se expresa que contiene menos azúcares que otros cereales para niños, hace implícito que el producto es para niños.

En la parte superior también se observa una leyenda (justo arriba de la leyenda descrita antes) grande que dice: “CON AVENA”.

Luego en la esquina inferior izquierda tiene una pequeñita leyenda que establece la denominación del producto, en dónde dice: “Cereal de avena, maíz y trigo fortificado, sabor a frutas”.

Hay que destacar que en la parte central de la imagen del plato, también se establece de forma grande, clara y visible, que es “SABOR A FRUTAS”. En este sentido, no hay engaño.

Lo que llama la atención de las leyendas que hablan de la avena, inducen a creer que la base del producto es avena, cuando en realidad es harina de avena, harina de maíz y harina de trigo.

Es muy distinto decir que un producto ES de avena, que de HARINA de avena.

Con estas leyendas se induce a creer que el producto contiene algo de granos enteros.

De hecho, en una de las partes laterales sí se establece explícitamente. Hay un recuadro que dice lo siguiente “Chewy ¡PRUEBA LA LÍNEA COMPLETA DE CHEWY! Hechos con avena Quaker de grano entero. Tienen buen contenido de fibra”.

No hay una infracción con la norma oficial de etiquetado, ya que todas las harinas integrales o refinadas se elaboran con granos enteros. Obligatoriamente se tienen que elaborar de granos enteros. El problema es cuando el grano entero pasa por el proceso de refinado y se extrae la mayor parte de la fibra, las vitaminas, minerales, dejando sólo los almidones.

En donde sí hay infracción a la norma oficial es con la leyenda que establece que este es un cereal de avena, maíz y trigo, cuando realmente es un cereal de HARINA de avena, maíz y trigo.

Los colores y presentación del empaque son tan llamativos que induce a que se les “antoje” a los niños y las niñas, que pueden pedir frecuentemente se les compre este producto tan sólo por el personaje, los colores tan llamativos o las figuras divertidas.

Sin embargo, lo que contiene este producto es básicamente harina, azúcar y aditivos derivados del petróleo.

Las madres y padres de familia realmente consideran que este tipo de productos son buenas opciones.

La publicidad induce en su totalidad a creer que el presente producto es una buena opción para niños cuando no lo es. Además de contener altas cantidades de azúcar, contiene sucralosa, la cual no es recomendada para niños.

En la leyenda en donde se expresa que contiene 30% menos azúcares que otros cereales para niños, jamás se informa que el producto contiene un edulcorante no calórico, dejando a los padres de familia sin suficientes elementos para ayudarles a elegir mejores elecciones para sus hijos.

En otro sector de la caja, en la parte lateral se encuentra la información nutrimental, junto con otra serie de leyendas como: “tips de salud – un desayuno completo te puede dar la fuerza y energía que necesitas durante la mañana. ¡Una opción rica y saludable es cereal con leche y fruta”.

En este tipo de leyendas observamos cómo la industria mezcla mentiras con verdades, para inducir el consumo de productos como éste entre la población, sin alertar los daños que pudiese generar.

En este caso, es cierto que un cereal (pero integral, es decir, en donde los granos permanecen integramentes) es buena opción para un desayuno, junto con una fruta y leche. Sin embargo, el presente producto es solamente harina refinada con azúcar y aditivos.

Aparte de todas las leyendas mencionadas, en la parte trasera contiene una serie de juegos para los niños y las niñas, que seguramente atraen más su atención.

La industria procesadora de alimentos utiliza tácticas muy sofisticadas de publicidad para inducir a los niños y niñas a demandar incesantemente sus productos.

Es por ello que tanto la Organización Mundial de la Salud como la Organización Panamericana de la Salud han propuesto como medida para contrarrestar el sobrepeso y obesidad infantil con la prohibición de la publicidad de comida chatarra a la infancia (www.paho.org/Recomendaciones sobre la promoción y publicidad de alimentos y bebidas no alcohólicas dirigida a los niños_).

La publicidad de estos productos resulta nociva porque además una vez probando los sabores dulces tan intensos se empieza a deformar el gusto y los hábitos de alimentación.

Hagamos valer nuestros derechos rechazando este tipo de etiquetados.

El etiquetado es la única orientación que el consumidor realmente tiene para conocer cuál es la calidad nutricia de los productos industrializados. Es importante que el etiquetado no induzca al error puesto que está claramente establecido en la norma oficial de etiquetado, NOM-051-SCFI/SSA1-2010 que la información no debe inducir a error y debe ser clara (www.dof.gob.mx/NOM051 05/04/2010.html).

El engaño publicitario y en los etiquetados ha contribuido enormemente a los padecimientos que actualmente se viven en el país, como el sobrepeso, obesidad y diabetes.

Es prioritario que los etiquetados no engañen a los consumidores y no desorienten haciendo alusión a que son buenas opciones de consumo cuando no lo son.

 

Valoración general:

No recomendado para consumo habitual en adultos. Se puede consumir como postre.

No recomendable para niños, porque contiene colorantes que inducen cambios en su conducta y por la presencia de sucralosa (endulzante artificial).

 

Alternativa:

Cereal casero con fruta seca de colores para que sea divertido para los niños y niñas.

Nota: No olvidemos que la obesidad es una enfermedad y además es una epidemia, es decir, existe algo en el ambiente que está enfermando a la gente. A este ambiente se le ha llamado ambiente obesigénico.

A diferencia de otras epidemias que se han presentado en la historia, entre lo que nos está enfermando, es el consumo de productos ultra industrializados o a lo que se le ha denominado la “dieta occidental”. Ésta consiste en el alto consumo de productos con concentraciones elevadas de azúcar, grasa, sal, harinas refinadas, aditivos y bajos en fibra.

La obesidad no es una cuestión de “decisión personal”, ya que existe un fuerte engaño con referencia la calidad de los productos que consumimos (www.youtube.com/The Fructose Epidemic – An Article by Dr Robert H. Lustig).

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