Mujeres sin una red de apoyo son las más violentadas por sus parejas alcoholizadas

6 marzo, 2024 | : Prensa, Salud, Salud nutricional

Banner del 1er. Conversatorio sobre el alcohol: del consumo a la violencia. Mesa 3: alcohol y violencia

5 marzo, 2024. En el tercer día y cierre del conversatorio Diálogos sobre el alcohol: del consumo a la violencia, especialistas como Martha Romero G, investigadora del Instituto Nacional de Psiquiatría, Raquel Mondragón y Alejandra López, ambas profesoras en la Facultad de Psicología de la UNAM, así como Claudia Benitez, directora ejecutiva para una Vida Libre de Violencia de la Secretaría de las Mujeres de la CDMX, destacaron lo siguiente:

  • La relación entre el consumo de alcohol y violencia es compleja. Se entiende un acto de violencia como un ejercicio de poder de una persona hacia otra en donde existe un sometimiento. Una persona que es propensa a abusar al ejercer poder, y el consumo de alcohol incrementa la probabilidad de tener conductas violentas.
  • El consumo de alcohol tiene un efecto desinhibidor, que disminuye el control de impulsos lo que puede llevarle a realizar acciones violentas de una forma directa.
  • La violencia está impactando en edades más jóvenes, lo que demuestra que los mandatos patriarcales siguen fuertemente arraigados.
  • Un estudio en Latinoamérica arrojó que el 70% de los actos violentos ocurrieron cuando el hombre se encontraba intoxicado por alcohol.
  • Mujeres han referido que iniciaron el consumo de alcohol cuando empezaron una relación de pareja. Se tiene la hipótesis de que el consumo puede darse para enfrentar la situación de estrés que estén teniendo durante la relación o de violencia. Asimismo, uno de los primeros actos de violencia hacia las mujeres es cortar las relaciones personales con familiares y amistades, dejándolas sin redes de apoyo.
  • Se ha detectado que hay grupos de mujeres más violentadas que otros, por ejemplo, el 60% son mujeres que están en una relación de pareja sin estar casadas y sufren más violencia que aquellas que se encuentran casadas, viudas o divorciadas.
  • De acuerdo con la Secretaría de las Mujeres de la Ciudad de México, a partir de su programa para detectar los riesgo de feminicidio, en más del 80% de los casos atendidos hubo consumo de alcohol por parte del agresor.
  • Las mujeres en muchos casos justifican la violencia que sufren “porque su pareja estaba alcoholizado”. El 30% de las víctimas de violencia familiar no denuncia y quienes lo hacen se enfrentan a la revictimización y falta de seguimiento.
  • Existen determinantes sociales que pueden desencadenar la violencia. Por ejemplo, en donde hay marcados niveles de pobreza, bajo nivel escolar o menor poder adquisitivo. En relación a ello, el grupo más violentado siempre ha sido el de las mujeres.
  • De acuerdo con el programa de Lunas de la Secretaría de las Mujeres de la Ciudad de México, en cada alcaldía la relación entre el consumo de alcohol y la violencia tiene características particulares, por ejemplo, en Milpa Alta es más difícil tener una intervención para prevenir la violencia ya que se enfrentan a costumbres que se tienen y arraigo de patrones patriarcales y un alto consumo del alcohol, el cual incluso está bien visto en festividades como el inicio de la siembras, lo que pareciera dar autorización a violentar a las mujeres.
  • Por otro lado, en la zona centro de la ciudad, en específico en la alcaldía Cuauhtémoc, el consumo del alcohol se caracteriza sobre todo por hacerlo in situ, en lugares donde la comercialización del alcohol está autorizada como restaurantes, antros, bares y chelerías. Estos últimos con gran afluencia de jóvenes.
  • Sin lugar a dudas, la industria del alcohol favorece las prácticas nocivas para su consumo, desde la comercialización de bebidas de baja graduación, empleando una publicidad que las hace lucir como si no tuvieran alcohol, hasta la alta disponibilidad en todos lados. Asimismo, promueven en las poblaciones jóvenes de mujeres la idea de que beber las hará más libres y/o más autónomas.
  • Las alcoholeras en la actualidad siguen sin advertir y describir en sus etiquetas los daños por el consumo de su producto durante el embarazo. Hay que luchar contra creencias erróneas, como el que una mujer debe beber alcohol durante el embarazo para generar leche, pues por el contrario al hacerlo estarían alcoholizando al bebé, con el riesgo de consecuencias tales como el síndrome alcohólico fetal, que puede generar daños a nivel cognitivo y físicos para el feto.
  • La industria del alcohol actualmente tiene una estrategia dirigida a las mujeres para promover su consumo llamada “Pink alcohol” productos hechos y promovidos especialmente para las mujeres e incluso han llegado al desarrollo de estrategias inescrupulosas de marketing dirigida a mujeres de ingresos altos en donde se ofrecen consultas ginecológicas a grupos de amigas, a las que se les obsequia una botella de alcohol para consumir ahí mismo, como parte de la promoción.
  • Son necesarias las políticas públicas con perspectiva de género sobre el consumo de alcohol que no estén asociados a las masculinidades.
  • Existen regulaciones para el consumo de alcohol, sin embargo no son suficientes, ya que falta fortalecer el marco jurídico actual y hacer cumplir lo ya existente. Por ejemplo, regular el consumo de alcohol en espacios como pueden ser los estadios de futbol disminuiría su consumo.

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