Radiografía de… Jamón de pierna BienEstar de Zwan

7 enero, 2019 | : Análisis de productos

Jamón de pierna BienEstar de Zwan (empaque de 250 gramos)

  • Contiene 138 mg de sodio en tan solo una rebanada de 18 gramos.
  • Incluye colorante carmín asociado con hiperactividad en niños.
  • No contiene nitritos, pero su contenido en sodio sigue siendo alto.

Por: Tabata Armenteros

7 enero 2019. Échale un vistazo a nuestras radiografías de productos: sencillas, concisas y documentadas.

 

Jamón de pierna BienEstar de Zwan (empaque de 250 gramos):

 

Sodio:

Contiene 138 miligramos (mg) de sodio por porción de 18 gramos (g) o una rebanada, lo que cubre el 6.9% del sodio total recomendado para un adulto durante el día, a pesar de ser un porcentaje bajo no hay que olvidar que durante el día se ingieren más alimentos que contienen sodio, por lo que es fácil exceder el mínimo recomendado.

Recordemos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala consumir menos de 2 g de sodio al día,1 ya que un excesivo consumo va a generar la retención de líquidos en el organismo y como consecuencia producir una carga de trabajo extra al sistema cardiovascular desencadenando así en hipertensión arterial,2 condición que afecta actualmente a 1 de cada 3 mexicanos.3

Grasas:

En 12.5 g de producto hay 2 g de grasas saturadas, que cubren el 37% de lo recomendado al día por la OMS de grasas saturadas para evitar alteraciones en los niveles de colesterol sanguíneo y aumentar el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.3

Estas grasas deben de ser sustituidas por grasas poliinsaturadas –consideradas cardioprotectoras- contenidas en alimentos como nueces, almendras, cacahuates, pistaches y ajonjolí, o las propias avellanas que contiene el producto.

Ingredientes:

Contiene 16 ingredientes, de los cuales emplean edulcorantes, como maltodextrina y dextrosa, carragenina, saborizante artificial y colorante carmín.

Pierna trasera de cerdo, agua, maltodextrina, sal yodada, cloruro de potasio, dextrosa, vinagre, fosfato de potasio, fosfato de sodio, azúcar, saborizante natural y artificial, carragenina, DHA (0.091%), bicarbonato de sodio, carmín.

Aditivos:

Dextrosa y Maltodextrina. Aditivos que se usan para estabilizar las grasas, mejorar el sabor, así como conservar un producto por más tiempo.

Son azúcares que se obtienen a través del almidón de maíz, trigo, cebada, arroz, papa o camote (harinas ya refinadas).

Como tal se desconoce a ciencia cierta que genere algún daño directo a la salud, pero si se debe mencionar que por su naturaleza son absorbidas de manera inmediata por el intestino y pasan a la sangre, ocasionando que se eleven de manera busca los niveles glucosa, lo que sí puede ser dañino para una persona que tenga resistencia a la insulina o diabetes.4

Carragenina. Es un agente estabilizador y texturizador proveniente de algunas algas utilizado en una variedad de productos.

Altas cantidades de este aditivo se han relacionado con daño en el intestino grueso de animales.

Si bien la cantidad en los productos es pequeña, el comité independiente de la OMS concluyó que no queda claro si las personas con episodios de enfermedades gastrointestinales puedan absorber la carragenina, que podría estar agravando los síntomas o incluso dañando el sistema inmunológico.

También se ha visto que “carragenina degradada” ha sido clasificada como un posible carcinógeno en humanos. Por ello, nuestra postura es aplicar el principio precautorio y no consumir este ingrediente.

Colorantes:

Carmín (Rojo 40). Colorante ampliamente usado en la industria que puede causar reacciones de hipersensibilidad (alergias) en un pequeño número de consumidores y podría ocasionar hiperactividad en niños, además de estar asociados con la aparición de tumores en ratas, según estudios realizados.

Este tipo de colorantes deben excluirse de los alimentos hasta realizarse más pruebas de seguridad.5

Etiquetado:

La publicidad que plantea este producto llama la atención del consumidor debido a que hace énfasis en que contiene más proteína, es reducido en sodio, bajo en grasa, sin conservadores y sin nitritos.

Pero estas leyendas no son del todo ciertas, ya que hemos mencionado que una porción de 18 g o una rebanada contiene 138 mg de sodio, lo cual sí es elevado.

En la cara frontal del empaque se muestra el etiquetado GDA, el cual no permite saber de manera rápida y concisa que el producto tiene un ALTO contenido de SODIO (de acuerdo con los parámetros utilizados en Chile para los sellos nutrimentales), por lo tanto el etiquetado mexicano no es de utilidad para que el consumidor realice una compra informada.

Además no muestra ninguna leyenda precautoria de que “Su consumo puede ocasionar reacciones alérgicas”.span style=”font-size: x-small;”>6

Debemos exigir que las industrias cooperen en la promoción de productos menos procesados y más saludables para el consumo de la población,span style=”font-size: x-small;”>7 así como la realización de instrumentos de fácil comprensión para crear un sistema de etiquetado de alimentos que sea entendible, accesible al consumidor y libre de intereses comerciales.

Nuestra valoración:

No se recomienda su consumo habitual, debido a su alto aporte de sodio ―no se recomienda su consumo en personas con hipertensión arterial― y por contener colorante carmín, ya que puede generar hiperactividad en niños.

Te proponemos:

Si consumes embutidos procura que sean reducidos en sodio, prefiere proteínas de origen vegetal como las leguminosas (frijol, habas, lentejas, garbanzo, etcétera).

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  1. Minsal (2013), Elige vivir sano (2013), World Health Organization (WHO) (2006/2013), Food and Drugs Administration (FDA) (2012).
  2. Claudia Cervantes. (2016). México duplica consumo de sal. 2018, de El Pulso Laboral Sitio web: http://www.elpulsolaboral.com.mx/seguridad-social-y-salud/2430/mexico-duplica-consumo-de-sal
  3. Stevens G, Dias RH, Thomas KJA, Rivera JA, Carvalho N, et al. Characterizing the epidemiological transition in Mexico: National and subnational burden of diseases, injuries, and risk factors. PLoS Med 2008;5(6): e125.
  4. Serafín Murillo. (2012). El índice glucémico de los alimentos. 2018, de Fundación para la Diabetes Sitio web: https://www.djmm.es/dyn/docum/varios/IndiceGlucemico.pdf
  5. Jacobson MF, Schardt D. (Washington: Center for Science in the Public Interest). http://www.cspinet.org/new/pdf/dyesreschbk.pdf; accessed Feb. 20, 2010. Also, see CSPI’s 2008 petition to the FDA.
  6. Norma Oficial Mexicana NOM-051-SCFI/SSA1-2010, Especificaciones generales de etiquetado para alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados-Información comercial y sanitaria.
  7. Simón Barquera, Ismael Campos-Nonato, Lucía Hernández-Barrera, et.al. (2012). Hipertensión arterial en adultos mexicanos: importancia de mejorar el diagnóstico oportuno y el control. 2018, de Instituto Nacional de Salud Pública Sitio web: http://ensanut.insp.mx/doctos/analiticos/HypertensionArterialAdultos.pdf

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